Investigadores de la Universidad de Panamá (UP) participaron en el descubrimiento y estudio de una nueva especie fósil de la familia de los llamados peces voladores murciélagos, encontrada en la Formación Chagres.
La nueva especie fue bautizada como Dactylopterus decrozi y su fósil presenta un extraordinario estado de conservación. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica Scientific Reports.
En el trabajo participaron Yostin Añino, del Departamento de Zoología de la UP, y Carlos De Gracia, autor correspondiente y coordinador de la investigación.
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¿Qué encontraron?
El fósil corresponde a la cabeza de un pez de la familia Dactylopteridae, caracterizada por sus enormes aletas pectorales, utilizadas para desplazarse sobre el fondo marino y maniobrar en el agua.
Para estudiar el ejemplar, científicos utilizaron tomografías computarizadas realizadas en el Laboratorio de Instrumentación Nuclear de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.
El análisis permitió determinar que estaban frente a una especie hasta ahora desconocida para la ciencia.
Pero el fósil escondía una historia todavía mayor.
Una pista sobre la formación de Panamá
La presencia de Dactylopterus en la Formación Chagres, junto con análisis evolutivos mediante reloj molecular, permitió a los científicos estudiar cómo la transformación geológica de Panamá pudo cambiar para siempre la evolución de estos peces.
Los resultados apuntan a que los linajes del Pacífico y el Atlántico comenzaron a separarse hace aproximadamente 10 millones de años, durante el progresivo cierre de la antigua Vía Marina Centroamericana, que comunicaba ambos océanos.
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El ancestro de estos peces habría podido desplazarse desde el Pacífico hacia el Atlántico aprovechando conexiones de aguas profundas.
Cuando esas conexiones comenzaron a desaparecer por el levantamiento del Istmo, las poblaciones quedaron aisladas.
Ese aislamiento habría favorecido posteriormente su diferenciación y evolución.
Este fenómeno recibe el nombre de vicarianza: una barrera geográfica divide poblaciones que originalmente pertenecían a un mismo linaje y, con el paso del tiempo, estas pueden evolucionar de manera independiente.
Según los investigadores, el trabajo constituye la primera evidencia que relaciona la Vía Marina Centroamericana con procesos de especiación de fauna marina ocurridos hace aproximadamente 10 millones de años.
Un fósil excepcional
Los científicos también estudiaron la roca donde apareció el ejemplar para reconstruir el ambiente en el que vivió.
Los análisis revelaron características compatibles con un ambiente marino profundo y con bajos niveles de oxígeno.
Además, el pez habría sido sepultado con poco desplazamiento, posiblemente muy cerca del sitio donde murió.
Su extraordinaria conservación estaría relacionada con la presencia de cenizas y materiales volcánicos, producto de la intensa actividad tectónica y volcánica que acompañó el proceso de formación del territorio panameño.
Un homenaje a Luis D’Croz
El nombre Dactylopterus decrozi tiene además un significado especial para la ciencia panameña.
La especie fue bautizada en homenaje póstumo al biólogo marino Luis D’Croz, profesor del Departamento de Biología Marina de la Universidad de Panamá y expresidente de la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (APANAC).
D’Croz contribuyó durante su trayectoria a la formación de varias generaciones de biólogos marinos panameños.
El descubrimiento no solamente incorpora una nueva especie al registro fósil, sino que proporciona otra pieza para reconstruir cómo el nacimiento geológico de Panamá transformó los océanos y la biodiversidad marina hace millones de años.


