Imagínate el alivio de una mamá que ve a su bebé de 8 meses respirar sin esfuerzo después de una operación que parecía un sueño lejano. Eso pasó esta semana en el Hospital Rafael Hernández L., donde por primera vez en la provincia tres niños –de 8 meses, 9 meses y 6 años– recibieron una segunda oportunidad de vida gracias a un cierre de ductus arterioso persistente (DAP) hecho con cateterismo en el quirófano híbrido.
Esta técnica es como una magia moderna: entra por una vena en la pierna (punción femoral) y cierra el ducto defectuoso sin abrir el pecho. Si no se trata, este problema puede joder el corazón y los pulmones de los niños, pero estos pequeños salieron del quirófano caminando solos, sin máquinas para respirar, y ya están listos para irse a casa este fin de semana. ¡Evolucionan de maravilla!
El doctor Reinel Camargo, director médico del hospital, lo celebra como un golazo: “Ahora atienden a estos angelitos cerca de casa, sin mandarlos a Panamá. Menos plata gastada y menos lágrimas para las familias”. Y el cardiólogo Luis Morales, del Hospital del Niño, agrega que en zonas altas como la Comarca Ngäbe Buglé, este ductus se cierra más tarde por la altura, así que Chiriquí podría ver más casos.
El experto Aldo Campos Quintero lideró las cirugías junto a equipos del Rafael Hernández, el Materno Infantil José Domingo de Obaldía y el Hospital del Niño. “Fue un éxito total, y esto abre la puerta para más operaciones así en la región”, dice. Para las familias chiricanas, es un antes y un después: niños sanos sin viajar cientos de kilómetros.



