En Curundú, crecer no siempre viene con celebraciones.
Hay ruido, presión. Realidades que obligan a madurar antes de tiempo. Y hay sueños que, muchas veces, se quedan esperando.
Danna lo dice sin rodeos:
“Curundú es… es muy problemático. Todos los días mucha bulla… pero ahí fue donde crecí."
Pero en esa misma mirada también hay algo más:
“Hay muchos niños como yo que les gusta la música… que les va bien en la escuela también… que hacen muchísimas más cosas… me parece increíble que estén haciendo eso”.
Danna no niega su entorno. Lo entiende. Y decide avanzar dentro de él.
Una madre que siembra
Detrás de esa forma de ver la vida, hay una guía constante.
Su madre lo resume sin adornos:
“Siempre le he dicho a ella… que siga adelante. Con lo que ella sienta y desea”.
No es un discurso elaborado. Es insistencia diaria.
“Cada quien con su instinto”.
Y también una visión clara de lo que quiere para su hija:
“Uno como madre quiere ver a su hijo… que va a ser algo más”.
En medio de un entorno complejo, su apuesta ha sido mantenerla enfocada, lejos de lo que ella misma rechaza:
“No le permite… estar en la calle de vagabundos, ni nada de eso”.
Una niña que insiste
Esa formación también se refleja en cómo la ven quienes la rodean.
Su profesor, Franklin Coronado, asegura que Danna siempre se ha caracterizado por ser una estudiante tranquila, responsable y con buen rendimiento académico.
Pero más allá de eso, recuerda la insistencia con la que buscó entrar a la banda musical.

Franklin Coronado (Profesor)
“Esa muchacha, desde que entró a la banda va viento en popa para convertirse en una buena clarinetista”.
Durante semanas, se acercaba una y otra vez para pedir la oportunidad de tocar clarinete, incluso cuando no había instrumentos disponibles. Aun así, no dejó de intentarlo.
Con el tiempo apareció el instrumento que esperaba y, desde entonces, su evolución dentro de la banda ha sido constante.
Para su profesor, Danna tiene el talento y la disciplina necesarios para convertirse en una gran clarinetista.
“No se rinde la muchacha”, resume.



Un sueño que no estaba garantizado
Cumplir 15 años no siempre significa celebrarlos.
Para muchas adolescentes, esa fecha pasa sin vestido, sin fiesta, sin fotos.
En el caso de Danna, su cumpleaños llegó… y pasó.
Pero lo que no tuvo en su momento, apareció después, sin aviso.
“Fue sorpresa, la verdad”.
Todo empezó con algo simple:
“Me dijeron, ven que te vamos a medir algo… cuando llego hay un vestido, dos vestidos… y entonces digo que el lila”.
No sabía lo que venía.
Días después, fotos. Luego, la celebración. “Vi a mi familia, a mis amigos… a todos”.
Cuando se le pregunta si lo esperaba: “La verdad no”.
El gesto que marcó un antes y un después
Detrás de esa celebración hubo una decisión poco común.
La Unidad Preventiva Comunitaria (UPC), que trabaja con jóvenes en contextos vulnerables y comunidades con altos niveles de incidencia delictiva, decidió hacer algo que normalmente no forma parte de sus actividades: organizarle una fiesta de 15 años a Danna Pérez.
La mayor Kenia González, jefa nacional de la UPC, explicó que la adolescente forma parte desde 2020 del programa “Formando a Través de la Cultura y el Deporte”, una iniciativa preventiva enfocada en alejar a niños y jóvenes de entornos de riesgo mediante talleres, actividades culturales y acompañamiento comunitario.

Kenia González (Jefa UPC)
“Queríamos hacerlo como un referente por el liderazgo que ella lleva con los otros muchachos del grupo”
La idea comenzó siendo algo sencillo, casi simbólico. Sin embargo, dentro del equipo surgió la intención de convertirlo en algo más grande y significativo para ella.
Aunque no contaban con recursos económicos para organizar una fiesta completa, decidieron buscar apoyo entre personas cercanas a los programas comunitarios, empresas y contactos que han colaborado anteriormente con la UPC.

La respuesta, según relató la mayor González, fue inmediata.
Poco a poco aparecieron los aportes: el vestido, las sandalias, la decoración y hasta el espacio para la celebración.
Para la jefa de la UPC, el gesto tenía un significado mucho más profundo que una simple fiesta.
Asegura que muchas veces pequeños detalles pueden generar impactos positivos enormes en la vida de los jóvenes.

También explicó que Danna fue escogida como una referente dentro del grupo por el liderazgo que ha desarrollado entre otros muchachos de la comunidad.
Según destacó, la adolescente se ha mantenido enfocada en sus estudios y en la música, disciplina que comenzó a fortalecer dentro de la propia UPC junto a instructores del programa.
Para González, ese interés por aprender y crecer demuestra cómo una “pequeña semilla” puede desarrollarse cuando recibe apoyo y seguimiento.

Más que una fiesta
Para Danna, la celebración significó mucho más que una fiesta de cumpleaños.
Fue la oportunidad de vivir una experiencia que muchas adolescentes sueñan tener, pero que no siempre llega.
Con evidente emoción, agradeció a todas las personas que hicieron posible cumplir ese sueño y expresó su deseo de que otras jóvenes también puedan vivir momentos similares y sentirse felices como ella.
Más allá del vestido, las fotos o la celebración, lo que realmente marcó a Danna fue sentirse tomada en cuenta.

Soñar desde donde estás
Danna tiene claro que quiere más.
“Me gustaría ser pediatra o astrónoma… me gustan mucho los niños”.
Y también piensa en los demás.
“Me gustaría hacer una casa… siendo como un hogar… para que no se sientan tan solos… porque hay muchos niños que lloran a veces”.
Lo que no se ensaya
Al final, la pregunta fue simple: Un mensaje para su mamá.
“Pues que la quiero mucho”.
No dijo más. Pero fue suficiente. Danna lloró.

En Curundú, donde muchas historias se cuentan desde la violencia, la de Danna se construye desde la insistencia.
No todos los sueños llegan a los 15. Pero el de ella, esta vez, sí encontró la forma.



