El miedo volvió a apoderarse de la 24 de Diciembre cuando un grupo de delincuentes irrumpió armado en una fonda y sembró el pánico entre los clientes que únicamente buscaban almorzar en paz. Lo que debía ser un momento rutinario se transformó en cuestión de segundos en una escena de terror, bajo la fría mirada de quienes ejecutaban el atraco. El hecho quedó registrado en cámaras de seguridad y las imágenes ya circulan en redes sociales, generando reacciones inmediatas de quienes no pueden creer la violencia mostrada en plena luz del día.
En la grabación se observa cómo varios hombres ingresan al local sin titubear, con armas en mano, y encañonan a los presentes. La reacción fue instantánea: en apenas segundos obligaron a todos a tirarse al suelo. Uno de los clientes, vestido de rojo, fue empujado con brusquedad, cayendo al piso sin posibilidad de reaccionar. Otro, visiblemente nervioso, trataba de protegerse bajo la mesa, buscando un espacio donde resguardarse del peligro que lo rodeaba.
Los sujetos revisaron bolsillos, rebuscaron pertenencias y se movieron con una calma escalofriante, como si supieran que nadie iba a resistirse. Las imágenes permiten identificar a por lo menos tres personas directamente afectadas por el accionar de los asaltantes, aunque todo el lugar quedó paralizado al ver las armas de fuego apuntando sin contemplación. El ambiente se cargó de miedo y tensión, y nadie se atrevió a desobedecer.
Las víctimas, tiradas boca abajo, no tuvieron más opción que obedecer cada orden. Mientras permanecían inmovilizadas, los delincuentes aprovecharon para apoderarse de todo lo que encontraban: billeteras, celulares y objetos personales pasaron rápidamente a manos de los encañonadores. El atraco, aunque breve en tiempo, fue suficiente para sembrar terror en cada rincón del local, dejando claro que los asaltantes no temieron ser grabados.
Aunque el asalto no dejó heridos, las imágenes muestran con crudeza el nivel de violencia con el que operan. El empujón al cliente de rojo, la seguridad con la que se movieron dentro de la fonda y la facilidad con la que sometieron a todos reflejan un patrón alarmante. Lo sucedido es el retrato de cómo un espacio cotidiano puede convertirse en segundos en escenario de miedo colectivo, donde la vida de inocentes depende del humor de hombres armados.


