La violencia volvió a teñir de sangre las calles de Colón. Esta vez, la víctima fue Yair Wilson Francis, un hombre de 35 años que fue baleado a sangre fría en el sector de La Represa, comunidad de San Judas, en el corregimiento de Cativá.
El ataque ocurrió el lunes, cuando Francis fue sorprendido por una ráfaga de disparos. Uno de los proyectiles le entró por la espalda y le salió por el abdomen, dejándolo gravemente herido. Aunque fue trasladado con vida a un hospital, murió al día siguiente, convirtiéndose en una nueva víctima de una provincia que no conoce la paz.
La reacción de las autoridades fue inmediata. Un menor de solo 16 años fue detenido como presunto responsable del homicidio. Según el Ministerio Público, la Fiscalía Superior de Adolescencia logró acreditar su participación directa en el hecho. El joven ya fue detenido provisionalmente por orden de un juez y enfrentará cargos por homicidio.
Vecinos de San Judas aseguran que la situación es insostenible. “Aquí ya no se puede ni salir a la tienda sin miedo a que te maten”, expresó un residente que pidió mantenerse en el anonimato. El temor ha calado hondo en las familias que viven en esta zona, donde los crímenes se sienten cada vez más cerca de casa.
Con la muerte de Francis, ya son 66 los homicidios registrados en lo que va del año en Colón, una cifra que sigue en aumento. Solo en el mes de julio se contabilizan 13 asesinatos, reflejo de una ola criminal que no da tregua.



