La noche terminó mal para un funcionario que terminó volteado en plena vía. Un vehículo del Estado quedó con las llantas hacia arriba tras un aparatoso accidente ocurrido a la altura de Los Andes, en el distrito de San Miguelito, generando un fuerte despliegue de unidades de tránsito y la mirada curiosa de quienes pasaban por el lugar, sorprendidos por la escena. El vehículo, que formaba parte de la flota estatal, quedó completamente destrozado, con la parte frontal hundida y las luces aún encendidas en medio de los restos del golpe.
Según el reporte preliminar, el conductor del vehículo oficial perdió el control por causas que aún se investigan. Las autoridades llegaron rápidamente al sitio y procedieron a realizarle la prueba de alcoholemia, cuyo resultado habló por sí solo: marcó 84 microgramos por decilitro (µg/dL), una cifra que sobrepasa el límite permitido y confirma que el funcionario conducía bajo los efectos del alcohol. Este resultado fue clave para entender cómo un trayecto rutinario terminó en desastre.
Las imágenes obtenidas del lugar del accidente muestran con claridad lo ocurrido. La camioneta blanca con franjas amarillas —identificada como parte del parque vehicular del Estado— quedó volcada sobre el pavimento, con el techo aplastado, los vidrios rotos y partes del motor regadas a lo largo de la vía. El impacto fue tan fuerte que el vehículo terminó desplazado varios metros, dejando huellas profundas sobre el asfalto.
En otra de las fotografías se aprecia el dispositivo de alcoholemia marcando “84” en la pantalla verde del medidor, mientras un agente sostiene el aparato junto a la licencia del conductor, visiblemente desgastada y manchada, posiblemente por el impacto y el paso del tiempo. Esa imagen se convirtió en una evidencia directa de lo que habría provocado el accidente.
El hecho ocurrió en horas de la madrugada, cuando las calles aún lucían mojadas y con poca visibilidad. Aunque no se reportaron heridos graves, los daños materiales fueron significativos y el suceso dejó en evidencia, una vez más, los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol, especialmente cuando se trata de un vehículo oficial.
El caso encendió las alarmas dentro de la institución a la que pertenece el vehículo, al tratarse de un bien público que debe ser manejado bajo estrictas normas de responsabilidad y prudencia.


