Lo que comenzó como un caso de posible ahogamiento terminó con un giro escalofriante. El pasado 14 de julio, pescadores que faenaban cerca del sector de Arenales, en el distrito de Bugaba, encontraron un cuerpo flotando en el río Chiriquí.
En un principio se creyó que la víctima se había ahogado. Incluso, durante el fin de semana anterior, personal del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) había estado en labores de búsqueda acuática, tras reportes de una posible persona desaparecida en el área. Pero al sacar el cadáver del agua, todo cambió.
Equipo de búsqueda en el río Changuinola. Cortesía/SinaprocEl hombre tenía heridas visibles en la axila y el pecho izquierdo, justo en la zona de las tetillas, compatibles con impactos de bala. Las marcas eran claras, lo que despierta fuertes sospechas de que no murió por inmersión, sino que habría sido ejecutado y luego arrojado al río.
Por esa razón, el Ministerio Público abrió una investigación por posible homicidio, mientras se espera el resultado de los análisis del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que determinarán con precisión la causa de muerte y podrían ayudar a identificar al fallecido, cuya identidad sigue siendo desconocida.
“Dizque se ahogó, pero los tiros en el pecho cuentan otra cosa”, murmuró un vecino de la zona al enterarse del caso. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis y continúan recolectando pistas y testimonios para esclarecer este suceso que mantiene a la comunidad en vilo.


