La pregunta aparece con frecuencia en los hogares, las escuelas y las consultas pediátricas: ¿cuánto tiempo pueden dedicar los niños a los videojuegos sin que esta actividad se convierta en un problema?
Durante años, la respuesta se centró en establecer un número determinado de horas. Sin embargo, el enfoque actual es más amplio. Los especialistas consideran que no todos los niños responden de la misma manera y que el impacto depende de cómo se integra el juego en la rutina diaria.
La edad, el horario, el tipo de videojuego y el acompañamiento de los padres son algunos de los elementos que deben tomarse en cuenta.
No existe un límite universal
Para los niños mayores de 6 años, no hay una cantidad de horas que pueda aplicarse de forma idéntica a todos. Una sesión de juego puede tener efectos distintos según el menor y sus hábitos.
No es lo mismo jugar durante un periodo establecido después de cumplir con las tareas que pasar varias horas frente a la pantalla hasta la madrugada. Tampoco es igual utilizar un videojuego apropiado para la edad que acceder a contenidos violentos o interactuar con desconocidos en línea.
Por eso, además de contar el tiempo, los padres deben preguntarse si los videojuegos están desplazando actividades necesarias para el desarrollo del niño.
Qué aspectos deben observar los padres
El uso de videojuegos puede considerarse parte de una rutina equilibrada cuando el niño también duerme bien, cumple con sus responsabilidades, realiza actividad física y mantiene contacto con familiares y amigos.
En cambio, puede convertirse en una señal de alerta si:
El niño duerme menos por continuar jugando.
Deja de cumplir con las tareas escolares.
Abandona actividades deportivas o recreativas.
Se aísla de la familia y los amigos.
Se irrita constantemente cuando debe apagar la consola.
Pierde interés por otras actividades.
Miente sobre el tiempo que permanece conectado.
Presenta cansancio, dolores de cabeza o dificultades para concentrarse.
La cantidad de horas es importante, pero no es el único indicador. El comportamiento del niño y los cambios en su rutina también ofrecen información relevante.
El contenido y el contexto también cuentan
Los videojuegos no producen el mismo efecto en todos los casos. Algunos pueden estimular la creatividad, la resolución de problemas y la coordinación, mientras que otros están diseñados para mantener al jugador conectado durante largos periodos.
También influye la forma en que se juega. Una partida compartida con familiares o amigos puede ser diferente a permanecer aislado durante varias horas. Del mismo modo, no es recomendable que los videojuegos sean la única fuente de entretenimiento del niño.
Los padres deben revisar la clasificación por edades, conocer el contenido y conversar con sus hijos sobre los riesgos de interactuar con personas desconocidas a través de internet.
Qué ocurre cuando se superan varias horas al día
Las investigaciones recientes han encontrado que pasar más de dos a cuatro horas diarias frente a pantallas suele relacionarse con mayores riesgos para la atención, el desarrollo y el bienestar general. Esto no significa que todos los niños que superen ese tiempo tendrán problemas, pero sí que conviene revisar qué lugar ocupa esa actividad en su vida.
El riesgo aumenta cuando el tiempo de videojuegos se suma a otras pantallas, como el celular, la televisión, la tableta o la computadora. Por eso, los padres deben considerar el tiempo total de exposición y no únicamente las horas dedicadas a jugar.
Cómo establecer límites en casa
Las reglas deben ser claras y mantenerse de manera constante. Una opción es permitir los videojuegos después de que el niño haya cumplido con sus tareas, comido, descansado y realizado alguna actividad física.



