Explicación

El lado obscuro de WhatsApp que Zuckerberg no quiere que conozcas

13 Marzo 2018
La mayoría de los 55 mil millones de mensajes enviados cada día son inofensivos.

“Hay demasiado sensacionalismo, desinformación y polarización en el mundo de hoy”, se lamentaba recientemente Mark Zuckerberg.

Para mejorar las cosas, la red social más grande del mundo reducirá una quinta parte de los contenidos noticiosos e intentará hacer que el resto sea de fuentes confiables.

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Muchos editores se quejan: les preocupa que su contenido se muestre menos en las Noticias de los usuarios, lo que puede reducir los clics y, por ende, los ingresos publicitarios.

Pero el mayor problema con los últimos cambios de Facebook es queresulta poco probable que se logre gran cosa, al menos si sirve como guía la proliferación de noticias falsas en WhatsApp, la aplicación de mensajería que Facebook compró en 2014 por 19,000 millones de dólares.

En más de un sentido, WhatsApp es lo opuesto a Facebook:

  • Los mensajes de WhatsApp están encriptados.
  • El flujo de mensajes de WhatsApp es generado exclusivamente por los usuarios.
  • WhatsApp no la necesita, por lo que ha triunfado en los países más pobres.
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La mayoría de los 55 mil millones de mensajes enviados cada día son inofensivos, pero la escala de WhatsApp atrae a todo tipo de insidiosos:

En Sudáfrica se utiliza a menudo para difundir denuncias falsas de corrupción y advertencias de tormentas, incendios y otros desastres naturales que no tienen lugar.

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En Brasil una turba recientemente atacó a una pareja que supuestamente traficaba niños, tan solo por las conversaciones en WhatsApp (la pareja escapó).

Pero es en la India donde WhatsApp ha tenido el efecto más profundo. Ahora es parte de la cultura del país. El año pasado, siete hombres en el estado oriental de Jharkhand fueron asesinados por aldeanos furiosos en dos incidentes separados, después de que circularon rumores en WhatsApp sobre secuestradores en la zona. 

No está claro cómo se propaga exactamente esa desinformación, sobre todo porque el tráfico está encriptado. “No es que hayamos elegido no mirarlo; es imposible”, dice Filippo Menczer, del Observatorio de Redes Sociales de la Universidad de Indiana, que rastrea la difusión de noticias falsas en Twitter y otros servicios en línea.

Sin embargo, algunos patrones se están aclarando. La desinformación a menudo se propaga a través de chats grupales, a los que la gente se une voluntariamente y en los que confían sus miembros (familia, colegas, amigos, vecinos). Eso hace que los rumores sean creíbles. 

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Como era de esperar, los propagandistas han utilizado WhatsApp como una potente herramienta. El periodista Snigdha Poonam describe su visita al “cuarto de guerra de redes sociales” de un partido político en 2014:

Los trabajadores pasan sus días “empaquetando tantos insultos como les es posible en un solo mensaje de WhatsApp”, que luego se envía a los miembros del partido para que se propaguen dentro de sus propias redes. Tácticas similares son cada vez más visibles en otros lugares.

En las elecciones previstas para este año en Brasil y México, y en la de la India el año próximo, se esperan más embustes.

Los gobiernos y el propio WhatsApp están muy conscientes del problema: Autoridades de Kenia, Malasia y Sudáfrica han discutido la idea de hacer responsables a los moderadores de chats grupales de la información falsa de sus grupos.

WhatsApp está trabajando para cambiar la apariencia de los mensajes reenviados, con la esperanza de que las señales visuales ayuden a los usuarios a diferenciar entre los mensajes de amigos y los que tienen procedencia desconocida.

Aún no está claro si las noticias falsas en Facebook serán un problema menor después de que cambie sus algoritmos.

La experiencia de WhatsApp sugiere, no obstante, que las preocupaciones persistirán.

Incluso con todas estas medidas, la batalla nunca terminará”, admitió Samidh Chakrabarti, un ejecutivo de Facebook, el 22 de enero.

Las campañas de desinformación no son operaciones de aficionados. Están profesionalizadas y constantemente intentan manipular el sistema”.

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