El humo de las pepitas de cacao quemándose que salen del sahumerio que ha preparado Virgilio Martínez inunda la comunidad guna de Paya, en la región de Dagargunyal, provincia de Darién.
Ese aroma indica que alguien está enfermo y Virgilio es el encargado de entonarle el canto terapéutico de 'Sia Igar' (sobre las propiedades curativas del cacao).
Es uno de los dos chamanes que quedan en la comunidad y lucha por preservar este legado ancestral, aunque confiesa que tal parece que ya nadie quiere aprender esos conocimientos.
Tiene 75 años de edad. Nació en la isla Río Azúcar, comarca de Guna Yala, de donde salió hace 45 años para establecerse en Paya para aprender cantos terapéuticos e historia guna, tal como lo hicieron en su momento los grandes revolucionarios de 1925, Nele Kantule y Simral Colman.
PUEDE CANTAR TRES HORAS
A pesar de su edad, aún puede permanecer cantando debajo de la cabecera de la hamaca del enfermo por espacio de tres horas, sin cansarse.
Sus cantos evocan la lucha o la negociación de la paz por parte de los espíritus de los 'hermanos cacaos' para aplacar la fiebre del paciente.
Y Virgilio es buen diplomático, siempre ha salvado a los moradores, tanto en las enfermedades como en los momentos en que los problemas pudieran provocar divisionismo dentro de la comunidad de Paya.
SABE HISTORIAS
Además, es un libro andante. Se sabe la historia de los grandes personajes que han llegado a enseñar sobre la moral y la defensa de la cultura guna.
Es más, se sabe la historia de Duiren, de donde proviene el nombre del río Tuira o Darién, ya que ese personaje nació en Uggub Nega, primer asentamiento de los moradores de Paya.
Con tal de que las futuras generaciones puedan tener acceso a sus conocimientos, desde hace quince años empezó a ilustrar estos cantos sagrados en un cuaderno.
'Una vez le enseñé el cuaderno a un amigo cacique de Guna Yala y me lo quiso comprar', comenta entre risas.
Por el momento, lo de él es hacer que sus relatos sean amenos, que la gente entre en su mundo imaginario para encontrar parte de la historia sagrada que se remonta a las montañas de Colombia. 'También tengo otro cuaderno ilustrado sobre botánica', agrega.
'Si me muero me gustaría que mis familiares decidieran dejar esos apuntes en el mundo de los vivos, para que otros puedan aprender', indica mientras hojea cada detalle de sus dibujos.
Pero Virgilio no solo es chamán, también es curandero y cerca de su casa tiene todas las plantas medicinales que ha cultivado, entre ellas muchas flores de hermosos colores. Son como sus hijas, les habla y les pide permiso y perdón cada vez que necesita de su ayuda para curar alguna enfermedad.
DIRIGENTE
Además, ha sido sagla (jefe) de su comunidad, entre 1989 a 1998, pero por tropiezos de un familiar tuvo el valor de bajarse del puesto, para que no estén hablando mal de él, pues cree firmemente en la pulcritud de la moral para ser un buen dirigente.
Eso no lo ha apartado de la casa del congreso. Por tanto, cuando ve que no hay policías civiles, agarra uno de los bastones disponibles y va llamando la atención a quienes se porten mal, con tal de mantener el orden en la comunidad. 'Eso no me baja de rango, eso es servirle a la comunidad tal como nos enseñó Ibeorgun (uno de los profetas gunas), para ayudarnos a ser hombres pensantes. No somos animales', asevera con una voz firme, pero que da una sensación de paz.
SABE DE...
- 'Sia Igar': Tratado sobre las propiedades curativas del cacao.
- 'Gurgin Igar': Tratado para mejorar la inteligencia.
- 'Sergan Igar': Diplomacia o negociación de la paz con los espíritus que provocan enfermedades.
- Varios 'secretos' para que las parejas convivan en armonía.
- Aprender cantos tradicionales toma alrededor de 10 a 15 años. A Virgilio le tomó 15 años, empezando en 1985. Aprendía de memoria, sin escritos ni grabaciones.
- Para el Congreso General de Guna Yala, es importante que los abogados o los estudiantes de Relaciones Internacionales aprendan o escuchen estos cantos, porque son tratados sobre la diplomacia.
Por: Dimitry Díaz Smith
Fotos: Álvaro Reyes Núñez



