En la edición del pasado martes, les contamos las vivencias de la familia Soto Chirú en las montañas de Capira y las necesidades que afrontan para darles mejores días a sus retoños.
Hoy, gracias al programa de ayuda social que adelantan Mi Diario y la cadena de almacenes Saks, Sonrisaks, esta familia se vio beneficiada.
COMPRAS
Una vez realizada la visita, la señora Marta y Catalino hicieron una lista con lo que la familia necesita y que Saks podía donarle en esta entrega.
La sucursal visitada fue la de Los Pueblos. Allí con la ayuda de Eva, una de las colaboradoras del almacén, se realizaron las compras para ser llevadas hasta Teria, en Capira.
Con todas las compras ya realizadas, el equipo de ambas empresas estaba listo para ir a entregar la donación.
El recorrido para llegar a Teria duró unas dos horas, saliendo de Panamá hacia el sector de El Espino, en La Chorrera, por donde se entró para llegar a esta comunidad.
Sube y baja lomas. Decían algunos en el busito: 'Oye... ¿cuándo llegamos?, ¿ya estamos cerca?'. Esas eran solo algunas de las interrogantes que se hacían los asistentes a este Sonrisaks, bien diferente. Ya lo iban a saber todos los que se anotaron para participar en esta visita de ayuda social en el sector.
LLEGADA
Una vez se llegó a la escuela de Teria, Natividad Gordón, ya faltaban pocos kilómetros para estar en la casa de los beneficiados. Lo que no sabía el equipo es que había que bajar y subir lomas a pie, al igual que cruzar tres riachuelos, que apenas están recobrando su cauce con la llegada de la temporada lluviosa.
Para muchos, esta fue una verdadera odisea, pues la carga era bastante pesada, ya que había de todo un poco: un juego de comedor, sillas plásticas, cuatro colchones, ropa, dos cajones plásticos, ropa, sábanas, toallas, libros, zapatos y un supermercado bien cargado, lo que hizo la travesía más interesante.
FAENA
Bajo un sol que nos envió todo el día el Creador, se inició el camino hacia donde los Soto Chirú. Hubo quienes avanzaban un paso y retrocedían dos. Las risas y los lamentos se escuchaban entre la exuberante maleza y la corriente de los riachuelos.
Catalino llegó al encuentro del grupo y ayudó con la carga. Ya en la vivienda, todos con la lengua afuera, pudieron descansar un buen rato y disfrutar de una deliciosa agua de pipa, mientras que Marta y su madre preparaban un delicioso pollo guisado con arroz blanco, todo hecho a punta de fogón.
AGRADECIDOS
Los chicos agradecieron por cada uno de los artículos, en especial María Luisa, quien ya tiene su calculadora científica y su diccionario de antónimos y sinónimos.
Al igual que sus progenitores, quienes no dejaron de agradecer a Mi Diario y Saks por esta bendición en sus vidas.
Por: Herminia Rivera
Fotos: Álvaro Reyes




