El Mundial 2026 apenas calienta motores y ya dejó una sacudida histórica de esas que hacen estruendo en cualquier esquina futbolera. Alemania goleó 7-1 a Curazao y no solo arrancó con autoridad: también le arrebató a Brasil el liderato como la selección con más goles en la historia de la Copa del Mundo. Mientras la Canarinha sufrió para empatar 1-1 ante Marruecos, los alemanes pisaron el acelerador y cambiaron una tabla que durante años parecía pintada de amarillo.
La goleada que movió la historia
Alemania llegó al partido contra Curazao con 232 goles mundialistas y necesitaba una noche perfecta para meterse en la pelea. La tuvo. El 7-1 en Houston elevó su cuenta a 239 tantos y dejó atrás a Brasil, que había subido a 238 gracias al gol de Vinícius Júnior frente a Marruecos.
No fue una victoria cualquiera. Fue una goleada con mensaje, con varios nombres en la fiesta y con una carga simbólica inevitable: otro 7-1 alemán vuelve a aparecer en la historia grande del Mundial.
Alemania no tuvo piedad y Curazao vivió su bautizo más duro
El partido fue una montaña demasiado empinada para Curazao. Alemania tomó el control desde el arranque con el gol de Felix Nmecha, aunque el debutante caribeño respondió con un momento histórico: Livano Comenencia marcó el 1-1 y firmó el primer gol de Curazao en una Copa del Mundo.
Pero la ilusión duró poco. Alemania volvió a golpear con Nico Schlotterbeck, Kai Havertz, Jamal Musiala, Nathaniel Brown y Deniz Undav, antes de que Havertz completara su doblete para redondear el 7-1. La diferencia física, técnica y de ritmo se notó en cada tramo del encuentro, con una selección alemana que encontró espacios con facilidad y castigó una y otra vez.
Curazao, eso sí, se fue con su pequeño premio histórico. El marcador fue durísimo, pero ese gol de Comenencia quedó como una postal inolvidable para una selección que vivió su bautizo mundialista frente a una potencia.
Una pelea que apenas comienza
Alemania golpeó primero, Brasil quedó tocado y el Mundial ya tiene una rivalidad estadística sabrosa para seguir jornada a jornada. Un gol puede cambiar la cima, un partido puede mover la historia y una goleada puede despertar fantasmas viejos. Esto apenas empieza, pero el mensaje alemán fue clarito: si Brasil quiere recuperar su trono goleador, tendrá que responder en la cancha.
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