Que te bajen del primer equipo en un club como el Olympique de Marseille duele. Y más cuando el foco mediático está encendido. Pero en fútbol, los golpes a veces son como la gasolina, si Amir Murillo usa este tramo como un “reinicio” serio y enfocado en evolucionar su juego, puede salir con una versión más fina, más fuerte y más completa. Lo clave es entender qué significa realmente estar en la reserva y cómo se convierte en ventaja.
La reserva: Menos presión, más corrección a los detalles
Murillo fue relegado a la reserva en un contexto de tensión interna confirmado por el entrenador Roberto De Zerbi. En lo práctico, la Pro 2 del OM compite en National 3, un escalón menor, con calendario oficial publicado por el club y seguimiento federativo. No es “desaparecer” del escenario futbolístico, es competir fuera del asedio mediático de la Ligue 1, con más margen para entrenar, repetir y corregir sin que cada error se convierta en sentencia pública. Es un momento que se puede aprovechar para mejorar y evolucionar como jugador. Si Murillo aprovecha ese tiempo, puede volver con una versión más completa.
Amir Murillo junto al entrenador Roberto De Zerbi.En qué puede crecer un lateral de élite
Aquí está la oportunidad deportiva real. Un lateral puede mejorar mucho en cuatro áreas:
Detalles en la defensa: Aprender a mantener a raya al rival con inteligencia, no tirarse a lo loco, aguantar la jugada y esperar el momento correcto para quitar la pelota.
Evitar despistes que cuestan goles: En partidos apretados, un segundo de desconcentración se paga caro. Aquí puede reforzar algo clave: estar atento en saques de banda, centros y en los últimos minutos, cuando el rival aprieta más.
Toma de decisiones bajo presión: A veces el problema no es correr, sino elegir: cuándo subir, cuándo quedarse, cuándo presionar y cuándo esperar. Un lateral crece cuando aprende a leer esas jugadas más rápido.
Salida limpia: primer pase simple, apoyos cortos y menos pérdidas. La reserva permite “mecanizar” estas conductas: menos charla, más hábitos.
Amir Murillo, firme y concentrado, en medio del momento más tenso de su etapa en Marsella.La ganancia invisible: Mucha cabeza y liderazgo
Esta etapa también entrena algo que no sale en la estadística: resiliencia. Si Murillo responde con disciplina diaria, puede volver con autoridad defensiva y liderazgo silencioso, algo que se nota cuando el partido quema.
¿Hay esperanza de regreso? En fútbol siempre existe, pero se construye con semanas de consistencia, no con una promesa. Si vuelve al primer equipo, volverá más curtido; si no, saldrá al mercado con una versión mejorada. Al final, lo que hoy parece castigo puede convertirse en el impulso que lo eleve.


