Este lunes 22 de junio, la segunda fecha de la fase de grupos I y J del Mundial 2026 puede empezar a separar a los favoritos de los que ya caminan en la cuerda floja.
Lionel Messi llega al segundo partido del Mundial con la mochila llena de emociones. En pocos días pasó por la preocupación familiar por la salud de su padre, Jorge, firmó un triplete histórico en el 3-0 de Argentina sobre Argelia y también quedó en el centro de la polémica por una acción en la que muchos reclamaron tarjeta roja. Ahora, Lionel Scaloni tiene un dilema grande: usar a Messi para buscar una victoria que deje a la Albiceleste con medio boleto en el bolsillo o dosificarlo pensando en lo largo del torneo. El problema se llama Austria. El equipo de Ralf Rangnick no enamoró en el 3-1 ante Jordania, pero sí dejó claro que compite con intensidad, presión alta y piernas para incomodar a cualquiera.
Laimer podría pasar al lateral para tapar las bandas argentinas, mientras Arnautovic aparece como carta peligrosa desde el banco. Austria necesita mejorar, sí, pero Argentina tampoco puede confiarse. Si Messi está fino, puede romper cualquier plan. Si Austria logra ahogar la salida, habrá partido bravo.
El jugador austriaco Marko Arnautovic (7) golpea un balón alto durante su partido del grupo J del Mundial de la FIFA 2026. EFEJordania y Argelia juegan con el agua al cuello
Jordania y Argelia llegan a California con el agua al cuello y sin espacio para cuentos. La segunda fecha del Grupo J les pone una final anticipada después de dos estrenos dolorosos que dejaron poco margen para tropezar otra vez.
Jordania viene de caer 3-1 ante Austria y sabe que otra derrota puede dejarla casi contra las cuerdas. El equipo de Jamal Sellami ha mostrado capacidad para hacer daño arriba, pero atrás sufre demasiado, una grieta que en un Mundial se paga caro. Argelia tampoco llega tranquila. Los Zorros del Desierto fueron golpeados 3-0 por Argentina y necesitan reaccionar de inmediato para no quedar hundidos en el grupo. Lo curioso es que en la previa habían dejado señales fuertes, con triunfos ante Bolivia, Países Bajos y Guatemala.
Francia busca otra victoria para acercarse a la clasificación a la próxima ronda. (Francia) EFE/EPA/SARAH YENESEL
Mbappé quiere seguir escribiendo historia
Francia llega a Filadelfia con cara de candidata y colmillo de campeón. El equipo de Didier Deschamps arrancó el Mundial con una victoria 3-1 sobre Senegal y volvió a mostrar esa fórmula que tanto asusta: paciencia, pegada y una frialdad brutal para golpear cuando el rival se equivoca. Kylian Mbappé ya suma dos goles en el torneo y cada partido suyo empieza a sentirse como una carrera contra la historia. Francia no solo quiere ganar, quiere acelerar el paso y confirmar que sigue siendo una máquina de competir. Irak vive otra realidad.
Los Leones de Mesopotamia regresaron al Mundial tras 40 años, pero el 4-1 ante Noruega dejó heridas abiertas. Jalal Hassan tendrá trabajo de sobra y Aymen Hussein aparece como la esperanza ofensiva.
Haaland y Noruega buscan otro golpe
Noruega vuelve a escena con una certeza enorme: mientras Erling Haaland esté en el área, cualquier partido puede romperse en un segundo. Ante Irak funcionó el poder físico, los balones largos y la sociedad con Alexander Sørloth, pero contra Senegal el reto será más fino. La defensa africana no regalará choques fáciles, así que Haaland tendrá que hacer daño con su movimiento silencioso, ese que aparece cuando nadie lo ve y termina en gol.
Senegal, en cambio, llega con furia contenida. Contra Francia jugó una gran primera parte, tuvo ocasiones y mostró orden, pero se apagó en la segunda mitad y lo pagó caro. Pathé Ciss fue claro, que no se puede competir solo 45 minutos.


