La camiseta que alguna vez dominó el mundo del fútbol hoy carga una herida difícil de sanar. Italia, cuatro veces campeona del planeta, volvió a quedarse fuera de una Copa del Mundo. Esta vez, el golpe llegó tras un empate 1-1 ante Bosnia y Herzegovina en el repechaje europeo rumbo al Mundial 2026, confirmando una crisis que ya no se puede maquillar.
Un gigante que se quedó sin respuestas
La eliminación no solo duele por el resultado, sino por lo que representa: Italia suma tres Mundiales consecutivos sin clasificar (2018, 2022 y ahora 2026). Un dato impensable para una selección que levantó la Copa en 1934, 1938, 1982 y 2006.
El momento de la expulsión de Alessandro Bastoni en Bosnia 🇧🇦-Italia 🇮🇹. La Azzurra, por ahora, gana 1-0.pic.twitter.com/VaRmvh8Ink
— VSports Team (@VSportsTM) March 31, 2026
El partido clave tuvo de todo. Italia se adelantó temprano con gol de Moise Kean, pero la expulsión de Alessandro Bastoni cambió el guion. Con diez hombres, el equipo no pudo sostener la ventaja y terminó pagando caro el empate en la recta final.
La Azzurra suma su tercera ausencia consecutiva en Copas del Mundo.De campeones a fracaso recurrente
Lo más llamativo es el contraste. Italia fue campeona de la Eurocopa en 2021, pero no ha logrado trasladar ese éxito al escenario mundial. Desde su último partido en un Mundial, la final ganada en 2006 ante Francia, no ha vuelto a disputar un solo encuentro en fases decisivas del torneo.
Además, esta caída prolonga una tendencia preocupante que desde 2010 y 2014, donde fue eliminada en fase de grupos, la Azzurra no logra competir al máximo nivel en el torneo más importante del fútbol.
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Las eliminaciones anteriores ante Suecia (2018) y Macedonia del Norte (2022) ya habían encendido las alarmas. Pero lo de 2026 confirma que no fue casualidad, sino un problema estructural más profundo.
Italia incluso cae ante una Bosnia y Herzegovina ubicada muy por debajo en el ranking FIFA, lo que agrava la percepción de crisis en el fútbol italiano.
Una urgente reconstrucción
Italia no solo pierde un Mundial, pierde peso, respeto y protagonismo. El reto ahora no es clasificar, es reconstruirse desde cero. El fútbol no perdona la historia si no hay presente. Y hoy, la Azzurra está obligada a reinventarse.
¿Podrá volver a ser gigante o seguirá atrapada en su peor etapa? La historia pesa, pero el presente no acompaña. Sin Mundial, sin respuestas y sin rumbo claro. Arrivederci, Italia.



