En un país donde las infraestructuras deportivas aún están en clamando por mejoras y apoyo, el paraciclista panameño Esteban Goddard Jr. ha logrado lo que muchos considerarían imposible. Sin un velódromo en Panamá, Goddard Jr. debutó en los Juegos Paralímpicos París 2024, compitiendo en la pista del Velódromo Saint-Quentin-en-Yvelines. Su esfuerzo y dedicación lo llevaron a obtener un diploma paralímpico, tras finalizar en la octava posición en la prueba de persecución individual de 3,000 metros, categoría C2.
Goddard Jr. en plena acción, desafiando a los mejores del mundo en la prueba de persecución individual.La historia de Esteban Goddard Jr. es un testimonio de determinación y pasión por el deporte. Entrenando en condiciones adversas, en pistas improvisadas y con limitados recursos, Goddard Jr. no solo superó las barreras físicas, sino también las estructurales de un país que carece de un velódromo adecuado para entrenar. Este detalle no es menor, ya que el ciclismo en pista es una disciplina que exige precisión, velocidad y un conocimiento profundo del entorno en el que se compite. Sin embargo, estos obstáculos no detuvieron a Goddard Jr., quien, con el apoyo de su familia y entrenadores, demostró que el talento panameño puede brillar incluso en las circunstancias más difíciles.
En la competición, Goddard Jr. enfrentó a los mejores paraciclistas del mundo, atletas que cuentan con instalaciones de primer nivel y entrenamientos especializados. A pesar de estas desventajas, el panameño no se dejó intimidar y se mantuvo firme en su objetivo. Su desempeño en la pista fue una mezcla de estrategia y resistencia, demostrando que con la mentalidad correcta y el corazón en el lugar adecuado, cualquier meta es alcanzable.



