Zlatko Dalić, técnico de Croacia, suelta la sopa real: su equipo, que sacó plata en Qatar y bronce en Rusia, llega al Mundial 2026 con huecos grandes, sobre todo sin un “9” de élite. Habla claro en Jutarnji.hr: buscan un delantero potente, fuerte y rápido, tipo Salvatore Schillaci que explote en el torneo. Ante Budimir es el veterano, pero prueban a Michele Šego (goleador local) y Franko Kovačević en amistosos contra Brasil y Colombia.
El medio es oro puro: Luka Modrić y Mateo Kovačić mandan como siempre, aunque no tan top como antes. Atrás, Josip Stanišić, Josip Šutalo y Joško Gvardiol son roca, pero falta un cuarto zaguero. Las bandas improvisan, y eso duele. Debutan contra Inglaterra, luego Ghana y Panamá –¡nosotros!– en el grupo.
Para La Roja de Thomas Christiansen, es buena noticia: Croacia es un reloj suizo chueco, con máquina central fuerte pero sin colmillos arriba. Si cerramos bien y pegamos contragolpes, podemos dar la sorpresa. ¡Los Fiers croatas son duros, pero no invencibles!


