El destino del Grupo A se empieza a definir en una cancha que siempre pesa, ‘El Cuscatlán’. El 10 de octubre, El Salvador recibirá a Panamá con la Eliminatoria al Mundial 2026 en plena ebullición. Y aunque hay sanción, habrá ruido, la FIFA multó a la FESFUT con 62,715,00 dólares y ordenó un cierre del 15% por los insultos racistas contra Surinam. Menos gradas, sí; silencio, no.
Capacidad vs sanción, en números
El estadio Cuscatlán tiene 44,836 asientos. Con el 15% menos se retiran aproximadamente 6,725 lugares, señalando las gradas detrás de las porterías, por lo que el aforo operativo queda en 38,111 personas. En otras palabras, estadio prácticamente lleno para este duelo muy importante para ambos equipos. El peso de la localía permanece casi intacto.
Panamá vs. Jamaica, 30 de enero de 2022, en el Rommel Fernández: sin público por sanción de FIFA por cánticos homofóbicos.El dato duele en Panamá por la amarga experiencia vivida en las pasadas eliminatorias, La Roja tuvo que disputar a puerta cerrada el partido del 30 de enero de 2022 frente a Jamaica, luego de la ratificación del castigo en diciembre de 2021 por cánticos homofóbicos. Aquella noche, Panamá salió con la victoria, pero no hubo Marea Roja; ahora, en San Salvador, sí habrá un colchón de 38,111 voces. Ahí nace la molestia por sanciones dispares ante conductas discriminatorias que deberían medirse con la misma vara.
En lo futbolístico, Panamá llega con un funcionamiento más estable, posesiones más largas y un libreto de Thomas Christiansen que valora el control de ritmo y la salida limpia.
Aficionados de El Salvador animan hoy, en un partido de las eliminatorias de la Concacaf para el Mundial de Catar 2022 entre El Salvador y Panamá en el estadio Cuscatlán en San Salvador (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura
El Salvador, en casa, suele potenciarse con presión alta, verticalidad y segundas pelotas. Con un recinto que seguirá rugiendo, la gestión emocional será tan clave como el plan táctico, pocas pérdidas en salida, evitar faltas tontas cerca del área y máxima atención a las bandas, donde el aliento local empuja como un jugador extra.


