La actividad hípica en Panamá, centrada en el histórico Hipódromo Presidente Remón, se encuentra en un punto crucial donde, a pesar de su tradición y relevancia económica, clama por una inyección significativa de capital en promoción por parte de la empresa operadora, para una mayor visibilidad y mercadeo, que son esenciales no solo para aumentar las apuestas y la asistencia, sino también para proteger y expandir la importante fuente de empleo que representa este sector.
Las palabras del reconocido hípico de tuerca y tornillo, el ingeniero José A. Pérez, en el homenaje clásico a su familia el pasado fin de semana, llama a una reflexión profunda por parte de la familia hípica panameña, que tiene más de 103 años de trabajar en esta industria que se ha heredado de reconocidos gestores que deseaban un mejor futuro.
Se privatizó la administración del Hipódromo Presidente Remón para mejorar la actividad en Panamá, pero se nota estancada por la nula inversión de los que adquirieron esa responsabilidad, y como dijo el Ing. Pérez, “la hípica panameña no crece, solamente se mantiene”, parece que anda en piloto automático; y además aportó la idea de fomentar la hípica donde la empresa invierta en la consecución de una cantidad de equinos para vender a premios aumentando la población caballar y activar la industria.
El hipismo panameño es mucho más que carreras; es una vasta cadena productiva que genera miles de empleos directos e indirectos en el país, siendo el único hipódromo de Centroamérica.
Para muestra un botón, porque ha afectado y se nota con un ejemplo de la baja significativa que se está reflejando en las apuestas, en los datos del primer trimestre del 2025, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), arrojaron que las apuestas en el hipódromo disminuyeron un -7.0%, totalizando USD 7,3 millones, frente a los USD 7,8 millones registrados anteriormente.
Si se invierte de forma sostenida y creativa en promocionar la asistencia, hacer eventos más atractivos para el público joven y difundir la emoción de las carreras, los ingresos aumentarán y, con ellos, la estabilidad laboral de miles de panameños.
La crítica se centra en la falta de estrategias de mercadeo agresivas que coloquen al Hipódromo Presidente Remón como un destino de entretenimiento familiar y deportivo de primer nivel, más allá de ser un centro de apuestas.
La pelota está ahora en el tejado de la empresa operadora, a la que se insta a redoblar su inversión en promoción para asegurar la sostenibilidad y el crecimiento de una tradición panameña que, más que un deporte, es una fuente vital de sustento para una parte importante de la fuerza laboral nacional.


