Hubo una época en la que Fariba Hashimi tenía que cubrirse el rostro, vestirse como hombre y pedalear con el temor de ser reconocida. El martes 22 de septiembre, la escena fue completamente distinta: la ciclista afgana de 23 años estaba sobre el podio de los Juegos Asiáticos Aichi-Nagoya 2026 con una medalla de plata colgada al cuello. Hashimi terminó segunda en la carrera de ruta femenina disputada en Shinshiro, Japón, después de una prueba de aproximadamente 91 kilómetros.
La ciclista Fariba Hashimi pasó de entrenar escondiendo su identidad en Afganistán a celebrar una medalla continental histórica. Tiene ahora la mirada puesta en Los Ángeles 2028 tras su éxito en Japón.Peleó hasta el final
La china Guo Li se quedó con la medalla de oro al completar el recorrido en 2 horas, 50 minutos y 5 segundos. Hashimi cruzó con el mismo registro, mientras Leung Wing Yee, de Hong Kong, conquistó el bronce con 2:50:46.
El resultado llegó apenas dos días después de que la afgana terminara séptima en la contrarreloj individual femenina de 24.2 kilómetros, prueba ganada por la kazaja Rinata Sultanova.
Pero detrás de esa plata hay una historia que comenzó muy lejos de las grandes competencias internacionales.
Fariba Hashimi celebra junto a sus compañeras Yulduz Hashimi y Zahra Rezayee después de conquistar la medalla de plata.Se escondía para poder entrenar
Hashimi comenzó a practicar ciclismo a los 15 años siguiendo los pasos de su hermana Yulduz Hashimi. Hacerlo en su provincia natal de Faryab, en Afganistán, suponía un riesgo.
La propia deportista contó a Reuters que se vestía como hombre y utilizaba varias máscaras para evitar ser reconocida cuando salía a entrenar. También relató que llegó a recibir ataques con piedras y botellas mientras montaba bicicleta.
Su vida cambió todavía más en 2021. Tras el regreso de los talibanes al poder, Fariba abandonó Afganistán y terminó estableciéndose en Italia, donde pudo continuar desarrollando su carrera con ayuda de la excampeona mundial italiana Alessandra Cappellotto.
💪 This is a story much bigger than cycling. A story of courage, freedom and dreams that refused to stay hidden. From Afghanistan to the Giro d'Italia Women: Fariba Hashimi.
— Giro d'Italia Women (@girowomen) June 3, 2026
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💪 Questa è una storia molto più grande del ciclismo. Una storia di coraggio, libertà e sogni che hanno… pic.twitter.com/xLxydSQblr
De Afganistán a unos Juegos Olímpicos
El camino la llevó hasta París 2024, donde Fariba y Yulduz representaron a Afganistán en ciclismo. Ambas formaron parte de la delegación afgana reconocida por el Comité Olímpico Internacional.
Dos años después, Fariba tiene otra imagen para guardar: ella celebrando en el podio de los Juegos Asiáticos junto a sus compañeras Yulduz Hashimi y Zahra Rezayee.
Una plata que significa mucho más
Hashimi describió su medalla como “algo especial” y dejó claro que su objetivo trasciende los resultados deportivos. Quiere que su historia sirva para que otras mujeres afganas puedan imaginar un futuro diferente.
Su próximo gran horizonte está todavía más lejos: Los Ángeles 2028. La ciclista ya ha dicho que no piensa rendirse y espera volver a competir en unos Juegos Olímpicos.
De tener que esconder quién era para salir en bicicleta a terminar en un podio continental, la trayectoria de Fariba Hashimi resume una transformación enorme en apenas unos años.


