Un comentario fuera de lugar terminó convirtiéndose en un castigo histórico dentro del fútbol brasileño. El defensor Gustavo Marques, del RB Bragantino, recibió una suspensión de doce partidos luego de realizar declaraciones consideradas sexistas contra la árbitra Daiane Muniz tras un partido del Campeonato Paulista.
🇧🇷Bragantino multó con un 50% de su salario y apartó del equipo a Gustavo Marques por sus declaraciones sexistas contra la árbitra Daiane Muniz tras el partido contra el São Paulo.
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) February 25, 2026
El dinero será donado a la ONG Rendar, que atiende a mujeres vulnerables.pic.twitter.com/G4vqOYMhSZ
El comentario que encendió la polémica
El incidente ocurrió después del duelo de cuartos de final del Campeonato Paulista entre Red Bull Bragantino y São Paulo. En la zona mixta del estadio, Marques criticó el arbitraje del encuentro y cuestionó directamente la designación de la árbitra.
Entre sus declaraciones, el defensor afirmó que no se debía “poner a una mujer para arbitrar un juego de ese tamaño” y añadió que la colegiada “arruinó el partido”. Las palabras generaron una reacción inmediata en medios deportivos, redes sociales y organismos del fútbol brasileño.
La polémica no tardó en escalar y el Tribunal de Justicia Deportiva del Estado de São Paulo abrió un proceso disciplinario para analizar lo ocurrido.
El defensor Gustavo Marques fue suspendido doce partidos por comentarios sexistas contra una árbitra.La sanción del tribunal deportivo
Tras revisar el caso, el tribunal decidió sancionar al jugador con doce partidos de suspensión y una multa cercana a los 5.000 euros.
La medida se basó en los artículos 243-F y 243-G del Código Brasileño de Justicia Deportiva, que penalizan las ofensas al honor y los actos discriminatorios dentro del deporte.
La decisión fue considerada por varios analistas deportivos como una de las sanciones más contundentes dictadas en el fútbol brasileño en casos relacionados con discriminación.
El club también actuó
El RB Bragantino también tomó medidas internas contra su futbolista. El club decidió aplicar una multa equivalente al 50% de su salario y dejó al jugador fuera de la convocatoria en el partido siguiente.
Además, el dinero de la sanción interna fue destinado a la ONG Rendar, una organización que trabaja con mujeres en situación de vulnerabilidad en la región de Bragança.
Tras el escándalo, Marques ofreció disculpas públicas y acudió personalmente al vestuario arbitral para pedir perdón a la árbitra Daiane Muniz.
Un precedente en el fútbol
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el respeto y la conducta en el fútbol profesional. Las autoridades deportivas brasileñas han reiterado en los últimos años su intención de combatir comportamientos discriminatorios dentro del deporte.
La sanción contra Marques se convierte así en un mensaje claro, las palabras también tienen consecuencias dentro y fuera de la cancha.



