En San Francisco respiran aliviados: Jonathan Kuminga seguirá vestido de Warrior. Tras meses de incertidumbre, el joven de 23 años firmó una extensión de dos temporadas y 48,5 millones de dólares. Su explosividad y frescura llegan en el momento justo para un Golden State que ya acusa el peso de los años.
Stephen Curry, a sus 37, no pierde la fe. Pese a que los críticos auguran una eliminación temprana, el base considera que el equipo tiene lo necesario si se mantiene sano.
La llegada de Jimmy Butler desde Miami revitalizó a los Warriors la pasada campaña, y junto a veteranos como Draymond Green bordean los 35 años, y Al Horford, nuevo pívot titular, llega con 39 para dar estabilidad. Pero la chispa la pondrán Kuminga y jóvenes como Brandin Podziemski y Moses Moody. La misión es clara y es sobrevivir a 82 partidos con un balance positivo y llegar con fuerza a los playoffs.
Aunque muchos ven a los Warriors como un equipo en declive, Curry insiste en que aún tienen un as bajo la manga. El sueño es alcanzar el quinto anillo de la era Curry, un reto tan difícil como emocionante.



