El Manchester United vivió un desastre en la Copa de la Liga al quedar eliminado ante el modesto Grimsby Town. Lo que parecía un partido de rutina se convirtió en un drama histórico: los visitantes se pusieron dos goles arriba, los “Red Devils” empataron, pero la definición desde el punto penal fue una pesadilla.
Se cobraron 26 tiros en total, con todos los jugadores lanzando en una tanda interminable. Finalmente, Bryan Mbeumo falló en su segundo disparo, estrellando el balón en el larguero y sellando la eliminación.
El estadio explotó en júbilo para los hinchas de Grimsby, que invadieron el campo en una de las noches más memorables de su historia. En contraste, los de Ruben Amorim se hundieron en el silencio, conscientes de que habían protagonizado una de las derrotas más vergonzosas de la era moderna del club.



