¿Cómo describiría la situación actual de la hípica en Panamá?
MG -La situación actual de la hípica panameña es compleja y preocupante, principalmente por los altos costos de manutención de los caballos, la reducción en la cantidad de carreras semanales y la falta de una estrategia integral que impulse el crecimiento del sector. Sin embargo, también es una etapa que obliga a repensar el modelo, modernizar la gestión y conectar nuevamente con la juventud, que es clave para la sostenibilidad futura. La hípica necesita volver a ser atractiva, accesible y dinámica, tanto para el público como para nuevos inversionistas.
¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la Sociedad de Dueños de Caballos en este momento?
MG -El reto principal es defender los intereses de los agremiados, pero entendiendo que la hípica es una industria colectiva. Es fundamental que el Estado, como ente fiscalizador, garantice que el aporte hípico llegue de forma efectiva y oportuna a los dueños de caballos. Asimismo, es necesario recuperar la liquidez dentro del hipódromo, porque en el pasado, los premios se cobraban el mismo día, lo que generaba movimiento económico inmediato: apuestas, consumo, pagos de servicios. Esa dinámica fortalecía el ecosistema hípico y es un modelo que debe revisarse y adaptarse a la realidad actual.
La hípica necesita modernizarse, reducir costos y volver a conectar con la juventud para asegurar su futuro.. LP/Elysée Fernández¿Qué papel juega la empresa operadora del hipódromo en la promoción y sostenibilidad de la hípica?
MG -La empresa operadora tiene una responsabilidad determinante, pero la estrategia actual no ha sido suficiente. Se requiere una visión más moderna de mercadeo, enfocada en: Llegar a la juventud y a los nuevos profesionales, que hoy buscan espacios de inversión alternativos; Promover la figura del dueño de caballos entre amigos, como una experiencia compartida, accesible y social; Establecer alianzas con la empresa privada y patrocinadores, que vean en la hípica una plataforma de visibilidad y prestigio; Además, es imprescindible cumplir con una mayor programación de carreras semanales, porque sin oferta deportiva no hay espectáculo ni crecimiento.
Los dueños de caballos advierten que los altos costos ponen en riesgo la sostenibilidad.¿Cree que la empresa operadora ha cumplido con las expectativas de los dueños de caballos en relación con los premios?
MG -No completamente. La limitada cantidad de carreras afecta directamente la rentabilidad de los dueños y genera desmotivación. Además, las condiciones de las carreras se han visto influenciadas por los aportes económicos de los casinos, lo que desvirtúa el deporte. Aquí el Estado debe asumir un rol más firme, defendiendo la hípica como patrimonio deportivo y social, porque el Hipódromo Presidente Remón merece mejores días, planificación clara y una política que incentive la inversión.
¿Cómo evalúa la relación entre la Sociedad de Dueños de Caballos y la empresa operadora?
MG -Siempre ha existido una relación de respeto y colaboración, pero esta relación es triangular, ya que el Estado es socio directo del hipódromo y por ello, las decisiones deben tomarse pensando en el impacto social, ya que de esta actividad dependen miles de familias. Cambiar el accionar no es un capricho, es una necesidad para preservar la hípica panameña.
¿Qué papel ha desempeñado la Junta de Control de Juegos como ente regulador?
MG -Ha tenido actuaciones correctas en algunos casos, pero en otros ha mostrado pasividad, especialmente en el control de los recursos económicos. Casos como el pago de premios de la Serie del Caribe, el estado de la infraestructura, la recolección del guano, pago de premios por semana en efecto, la seguridad del hipódromo, y la programación de carreras requieren una supervisión más activa y global, acorde con la importancia internacional de nuestra hípica.
¿Qué medidas considera necesarias para mejorar la gestión del hipódromo y atraer más público?
MG -Las medidas deben ser estratégicas y equilibradas: Crear un ambiente amigable, basado en valores, buenas intenciones y respeto entre todos los actores; Mejorar las instalaciones con ofertas atractivas para familias y jóvenes; Implementar campañas de publicidad moderna, apoyadas en redes sociales y experiencias presenciales; Reducir la comisión de las apuestas, haciéndolas más competitivas; Verificar las apuestas que se han realizado con la programación nacional y en que puede beneficiar a los dueños de caballos y cuales son los porcentajes de ganancia que ha dejado esta actividad que por el momento no conocerse su estructura y el aval de la junta de control de juegos; Desarrollar dinámicas que incentiven la asistencia continua, no solo eventos aislados, porque el hipódromo debe volver a ser un punto de encuentro social.
El Hipódromo Presidente Remón, un escenario con historia, pero con poca promoción¿Qué iniciativas propone para fortalecer el deporte hípico y atraer nuevas generaciones?
MG -Una iniciativa clave podría ser retomar el Festival de Estrellas del Sillín, un evento que históricamente ha proyectado lo mejor de nuestra hípica, a través de la figura de Laffit Pincay; Panamá tiene un eslogan real y poderoso: “Somos la cuna de los mejores jinetes del mundo.”, y esto no es un discurso, es una realidad porque nuestros jinetes tienen presencia en los hipódromos más importantes del mundo, y esa marca país debe aprovecharse para: Motivar a la juventud a acercarse al deporte; Atraer a inversionistas extranjeros, que vean a Panamá como un centro hípico de alto nivel; Reafirmar el orgullo nacional por nuestra hípica.
Además: Fortalecer la venta de caballos nacionales e importados; Completar las adecuaciones del parking site que históricamente era un punto de reunión de muchas familias y amigos, con comercio y entretenimiento accesibles a todos; Garantizar seguridad integral en todas las áreas del hipódromo.
¿Cuál es su visión a corto y largo plazo para la hípica panameña?
MG -A corto plazo, rescatar la estabilidad financiera y mejorar la actividad con una regulación estatal efectiva, en defensa de los inversionistas y trabajadores del sector. A largo plazo, consolidar una hípica moderna, sostenible y respetuosa, que promueva valores, genere oportunidades para la juventud y mantenga a Panamá como un referente internacional, donde dueños, jinetes, preparadores, mozos y comerciantes formen parte de una misma familia, que sea una generación de empleos, donde el dueño de caballos sea valorado y se respete la inversión para poner los artistas del espectáculo, ya que sin caballos e inversionistas no hay hípica.



