James Harden no quiere salir corriendo de Cleveland. Aunque los Cavaliers terminaron con la cara larga tras la barrida sufrida ante los New York Knicks en las Finales de la Conferencia Este, el veterano escolta dejó claro que desea seguir vestido de vino y oro. Y ahí está el picante: Cleveland cayó feo, pero todavía parece dispuesto a apostar por el mismo hombre que llegó a mitad de temporada para cambiarle la suerte al equipo.
Un golpe duro en el Este
Los Knicks no solo eliminaron a Cleveland. Lo hicieron con autoridad, cerrando la serie 4-0 y dejando muchas preguntas sobre el verdadero techo de los Cavs. La derrota pegó más porque Harden llegó desde los Clippers en un cambio grande que envió a Darius Garland a Los Ángeles. La movida fue clara: Cleveland quería experiencia, manejo de balón y una figura capaz de acompañar a Donovan Mitchell en momentos pesados.
“Genuinely, I do feel like we are the better team,” - James Harden after the Cavs were swept by the Knicks 🫨🫨🫨 pic.twitter.com/JtDk8A7D2F
— ESPN Cleveland (@ESPNCleveland) May 26, 2026
Harden quiere quedarse
Tras la eliminación, Harden dijo que quería regresar “100%” a Cleveland. Su situación contractual es clave: tiene una opción de jugador de $42.3 millones para la temporada 2026-27, pero podría rechazarla y firmar un nuevo acuerdo por más años, con un salario anual más bajo. Esa fórmula le daría aire a los Cavaliers para moverse mejor en el mercado y evitar quedar atrapados por las restricciones salariales más duras de la NBA.
El dilema de los Cavs
Brian Windhorst, de ESPN, apuntó que Harden será jugador de Cleveland la próxima temporada y que lo más probable es que firme un nuevo contrato. La gran pregunta es qué harán los Cavs después. Si el plan es insistir con Harden y Mitchell, la gerencia tendría que rodearlos mejor. Ahí aparecen nombres internos como Jarrett Allen y Evan Mobley, piezas valiosas que podrían entrar en conversaciones si Cleveland decide buscar otra estrella.


