La negociación para la venta del Sevilla dio un giro inesperado esta semana. La propuesta del grupo encabezado por Sergio Ramos fue catalogada como “la peor de todas las recibidas” por la parte vendedora, dejando fuera a los accionistas principales y generando tensión en un club acostumbrado a movimientos estratégicos de gran calado. Originalmente, Five Eleven Capital había acordado comprar el 85% del club por 275 millones de euros, asumiendo 85 millones de deuda y realizando una ampliación de capital de 80 millones, sumando 440 millones en total.
Ramos modifica el juego
La oferta actual de Ramos rompe el acuerdo inicial. En lugar de comprar el 85% de las acciones, su grupo propone adquirir únicamente el 18% tras una ampliación de capital previa, dejando fuera a 54,000 accionistas. Con un desembolso inicial de 120 millones de euros, Ramos conseguiría un 42% de participación, asegurando mayoría accionarial y control operativo sobre el Sevilla. Esta maniobra diluye la posición de otros accionistas y modifica la estructura financiera previamente pactada.
Reacción de los involucrados
El malestar en el club es evidente. El Sevilla considera la propuesta “inaceptable”, especialmente porque excluye a Five Eleven Capital, que había trabajado meses revisando garantías y ajustando calendario de pagos. Según fuentes cercanas a la negociación, el equipo técnico y los directivos ya habían compartido pérdidas y facilitado documentación al Consejo Superior de Deportes.
Sergio Ramos presentó una oferta para comprar el Sevilla, causando sorpresa y rechazo entre accionistas principales del club.
Próximos pasos y curiosidades
Con la propuesta de Ramos descartada, el Sevilla evaluará otras ofertas de inversores interesados, mientras el club planifica la próxima temporada con José Ignacio Navarro como director deportivo y Luis García Plaza en el banquillo.
Una jugada astuta por parte de Ramos
Lo llamativo de la jugada es que Ramos no solo buscaba entrar como inversor, sino alcanzar el control del Sevilla mediante una combinación de compra de acciones y ampliación de capital, una fórmula que encendió las alarmas entre los actuales accionistas por su posible efecto La negociación para la venta del Sevilla dio un giro inesperado esta semana. La propuesta del grupo encabezado por Sergio Ramos fue catalogada como “la peor de todas las recibidas” por la parte vendedora, dejando fuera a los accionistas principales y generando tensión en un club acostumbrado a movimientos estratégicos de gran calado. Originalmente, Five Eleven Capital había acordado comprar el 85% del club por 275 millones de euros, asumiendo 85 millones de deuda y realizando una ampliación de capital de 80 millones, sumando 440 millones en total.
Ramos modifica el juego
La oferta actual de Ramos rompe el acuerdo inicial. En lugar de comprar el 85% de las acciones, su grupo propone adquirir únicamente el 18% tras una ampliación de capital previa, dejando fuera a 54,000 accionistas. Con un desembolso inicial de 120 millones de euros, Ramos conseguiría un 42% de participación, asegurando mayoría accionarial y control operativo sobre el Sevilla. Esta maniobra diluye la posición de otros accionistas y modifica la estructura financiera previamente pactada.
Reacción de los involucrados
El malestar en el club es evidente. El Sevilla considera la propuesta “inaceptable”, especialmente porque excluye a Five Eleven Capital, que había trabajado meses revisando garantías y ajustando calendario de pagos. Según fuentes cercanas a la negociación, el equipo técnico y los directivos ya habían compartido pérdidas y facilitado documentación al Consejo Superior de Deportes.
Próximos pasos y curiosidades
Con la propuesta de Ramos descartada, el Sevilla evaluará otras ofertas de inversores interesados, mientras el club planifica la próxima temporada con José Ignacio Navarro como director deportivo y Luis García Plaza en el banquillo.
Una jugada astuta por parte de Ramos
Lo llamativo de la jugada es que Ramos no solo buscaba entrar como inversor, sino alcanzar el control del Sevilla mediante una combinación de compra de acciones y ampliación de capital, una fórmula que encendió las alarmas entre los actuales accionistas por su posible efecto inaceptable.



