El centro de transporte más concurrido de Norteamérica, el Penn Station en Manhattan, se convertirá en un espacio exclusivo para aficionados durante la Copa del Mundo 2026. Según informes de NorthJersey.com, los pasajeros que no tengan boletos para los partidos en MetLife Stadium no podrán acceder a ciertas áreas de la estación hasta cuatro horas antes de cada partido. La medida amenaza con afectar la rutina diaria de 132,000 pasajeros que usan la estación entre semana.
Acceso restringido para aficionados
Solo los espectadores con entradas podrán ingresar a Penn Station por los accesos ubicados en las calles 32 y 33 a lo largo de la Séptima Avenida. La revisión será estricta, según el informe, y aplica incluso para quienes viajen en Amtrak o Long Island Rail Road, aunque se les redirigirá a otras entradas. Los usuarios del NJ Transit, sin embargo, no podrán abordar trenes hacia Nueva Jersey durante estas horas, una decisión que ha generado indignación entre los neoyorquinos.
La logística del Mundial exige medidas excepcionales en el transporte público de Nueva York. Usuarios de Amtrak y Long Island Rail Road serán redirigidos a otras entradas.Polémica en redes sociales
La noticia provocó reacciones inmediatas en redes. Un usuario calificó la medida como “un error garrafal” que ignora a los ciudadanos que dependen del transporte público. Otro señaló que partidos de días laborables complicarán la movilidad: “Si un partido empieza a las 8 p.m., ¿nos vamos temprano o nos quedamos sin transporte?” La preocupación se centra en la posibilidad de congestionamientos y retrasos, especialmente en horarios punta.
Impacto en la ciudad
La mitad de los ocho partidos en MetLife Stadium se jugarán entre semana, incluyendo fechas de martes y jueves, lo que podría generar desajustes en los desplazamientos de quienes trabajan o estudian. Analistas de transporte urbano señalan que esta medida es excepcional pero necesaria por la seguridad y logística de los eventos, aunque reconocen el impacto social significativo.
El cierre parcial de Penn Station revela la tensión entre la organización de eventos internacionales y la vida cotidiana de la ciudad. Los neoyorquinos deberán buscar alternativas para moverse, mientras que los aficionados con boletos disfrutarán de un acceso exclusivo y seguro.



