La Liga Panameña de Fútbol no nació como un producto redondo y afinado. Arrancó el 26 de febrero de 1988, todavía bajo la bandera de ANAPROF, con un Plaza Amador vs. Tauro que dejó dos huellas históricas, Carlos “Buco” Maldonado marcó el primer gol profesional y Virgilio Reid convirtió el primer penalti.
Carlos “Buco” Maldonado (izq.) marcó con Tauro el primer gol en la historia de la ANAPROF, hoy LPF, frente a Plaza Amador en el Revolución. La imagen corresponde a un duelo ante Euro Kickers, donde aparece presionado por el español Fernando Murcia, con Aníbal Martínez al fondo. Foto: Campo Elías EstradaFue el punto cero de una liga, en pañales, que primero tuvo que existir antes de aspirar a crecer.
La fractura y la salvadora reunificación
El primer gran tropiezo llegó en 1993, cuando el fútbol panameño se partió entre ANAPROF y LINFUNA.
Esa división frenó la consolidación del torneo y le quitó tiempo valioso a un campeonato que apenas buscaba legitimarse.

Por un lado estaba ANAPROF, que ya manejaba el fútbol “no aficionado” desde 1988. Pero varios dirigentes y clubes sentían que, no había suficiente transparencia, no todos tenían voz en las decisiones y la organización no respondía a sus intereses. LINFUNA aparece como una alternativa, como modelo de manejo más “justo” o rentable
Panamá Viejo consiguió en 2001 su primer título de Anaprof, tras vencer por 4 a 3 al Tauro en tiempos extras. Luego del triunfo, jugadores y fanáticos subieron a un camión y recorrLa reunificación del 6 de enero de 1996. Se vuelve a una sola estructura bajo ANAPROF, devolvió una sola ruta institucional y permitió retomar el proceso competitivo con más orden.
INSTALACIÓN. Después de 20 años, Anaprof contará con una cancha alternativa de césped sintético con las dimensiones reglamentarias. LA PRENSA/Carlos LemosDe ANAPROF a la LPF, un fútbol con otra cara
Luego vinieron años decisivos. En 2004 la liga regresó a 10 equipos; en 2007 se consolidó el esquema de torneos cortos con campeones propios; y en 2009 llegó el cambio de nombre a LPF, con una imagen más moderna y una lógica más comercial.
Ya en 2013, FEPAFUT asumió el control total de la estructura, y el licenciamiento obligó a los clubes a acreditar oficina, estadio sede y estadio alterno. Ahí el club dejó de ser solo camiseta y pasó a ser gestión más formal y organizada.
El salto reciente y lo que aún falta
La nueva era tomó fuerza en 2021 con la expansión a 12 clubes y el formato de conferencias Este y Oeste, incluyendo a Herrera FC y Veraguas CD, hoy Veraguas United.
Después llegó la inversión con más proyección, cuando Tigo anunció en 2023 un patrocinio de 9.4 millones de dólares por cuatro años, y la liga comenzó a entregar premios de 100 mil dólares al campeón de cada torneo, para un total anual de 200 mil dólares en la Primera División. Eso es importante porque sana una vieja herida en el fútbol panameño, el campeonato históricamente quiso ser profesional, pero por años se pagó como semiprofesional.
FEPAFUT reportó la entrega de dispositivos GPS WIMU by Hudl a once equipos de la LPF y Liga PROM.En 2024, La FEPAFUT entrego unos dispositivos tecnológicos avanzados para medir el rendimiento de los jugadores, a once equipos de LPF y Liga PROM, con el objetivo de elevar el nivel competitivo de cada jugador profesional.
FEPAFUT reportó la entrega de dispositivos GPS para los jugadores de la liga. Es una herramienta ligada al control de cargas, prevención y análisis de rendimiento.La final del Apertura 2025 entre Plaza y San Francisco registro 17,498 aficionados, prueba de que el torneo sí puede tener gran asistencia de fanáticos. Aunque se mantiene el registro más alto de asistencia con más de 25,000 aficionados que asistieron a una final de la antigua ANAPROF entre Plaza Amador y San Francisco en 1996.
Este dato es clave porque, se supera la capacidad actual oficial del estadio (~23,000 asientos) e indica que en ese momento el aforo incluía áreas sin butacas o sobreocupación controlada.
Al 23 de abril de 2026, el Clausura entra en la parte brava y ya huele a playoffs. Plaza Amador impone ritmo en el Este con 27 puntos, mientras Veraguas United sorprende liderando el Oeste con 21. La LPF se ve más abierta y peleada, pero aún deja en evidencia viejas deudas en infraestructura y estabilidad.
Trofeo de campeón de la Liga Panameña de Fútbol. Foto: Elysée FernándezEl veredicto final
La Liga Panameña de Fútbol es hoy, sin discusión, mucho más seria y organizada que aquella de 1988. Tiene mejor marca, más controles, mayor alcance territorial y mejores incentivos económicos. Pero todavía no logra corregir tres deudas que arrastra desde hace años: estadios irregulares, buena asistencia en partidos grandes pero no a lo largo de todo el calendario, y poca continuidad en los procesos deportivos.
En lo competitivo, Tauro FC se mantiene como el rey histórico con 17 títulos, mientras Plaza Amador sostiene su peso tradicional y CAI confirma el surgimiento de nuevas potencias.
En pocas palabras, Panamá ya compite más en la región, pero aún le falta transformar esa presencia en verdadera autoridad. Mirar y fortalecer la liga no es un detalle menor, es clave para que ese crecimiento se sostenga y se traduzca en un fútbol nacional más sólido, robusto y con proyección para las próximas generaciones de jugadores.



