Las 40 primaveras ya empiezan a pesarle a LeBron James, que ahora enfrenta un nuevo adversario, la ciática del lado derecho, que lo mantendrá alejado de las duelas durante al menos tres o cuatro semanas. Este diagnóstico llega justo antes del inicio de temporada, complicando los planes de Los Ángeles Lakers, que debutan el 21 de octubre contra Golden State.
En la última campaña, el astro sufrió un esguince en la rodilla izquierda durante los playoffs, lo que mermó su rendimiento en etapas decisivas. Además, una irritación en el nervio del glúteo ya lo había hecho ausentarse en momentos claves del entrenamiento. Ahora, la ciática se suma como un doloroso recordatorio de que el cuerpo es humano, incluso para un coloso del baloncesto.
Mientras LeBron pasa a “paciente” temporal, los Lakers deberán adaptarse, jugadores secundarios deberán asumir cargas mayores y el cuerpo técnico reconfigurar estrategias sin su líder en la cancha.
Es probable que el retorno ocurra en noviembre, pero cualquier contratiempo podría extender la ausencia. La espera comienza, y los aficionados observan con esperanza el regreso del monarca.



