Lo que parecía una mala racha ya se convirtió en un problema serio para los New York Mets. El equipo acumuló 11 derrotas consecutivas tras ser barrido por los Chicago Cubs, tocando fondo en un momento donde todo sale mal. Errores en decisiones clave, una ofensiva apagada y la ausencia de una de sus figuras más importantes han creado una tormenta perfecta. El regreso a casa no promete alivio, sino más presión.
The Mets have now lost their 11th straight and are on pace to never win a game again pic.twitter.com/1UMpknNo6q
— Pardon My Take (@PardonMyTake) April 19, 2026
Decisiones que cuestan partidos
La derrota más reciente dejó algo más que frustración: polémica. El mánager Carlos Mendoza quedó en el centro de las críticas tras decidir no dar base por bolas intencional a un bateador de alto contacto en extra innings. El resultado fue inmediato: un elevado de sacrificio que selló otra caída. Para muchos aficionados, no fue solo una jugada, fue el reflejo de un equipo sin rumbo claro en momentos decisivos.
Juan Soto está fuera por lesión en la pantorrilla derecha.Sin Soto, la ofensiva se desploma
La situación se complica aún más con la ausencia de Juan Soto, quien está fuera por una lesión en la pantorrilla derecha.
El dominicano ya comenzó a correr como parte de su recuperación, según confirmó el dueño Steve Cohen, pero su regreso aún no tiene fecha clara. Mientras tanto, el impacto es evidente: la ofensiva ha perdido peso y consistencia en plena racha negativa.
Una racha que enciende alarmas reales
Más allá de la narrativa, los números no mienten. Equipos que encadenan 10 o más derrotas tienen menos del 15% de probabilidades de clasificar a playoffs.
Los Mets no solo pierden, también muestran fallas estructurales: bullpen irregular, baja producción ofensiva y decisiones cuestionadas. La combinación es peligrosa y difícil de revertir si no hay ajustes inmediatos.

El pasado como advertencia, no como excusa
Aunque la franquicia ha vivido momentos peores, como su caótica temporada inaugural en 1962, el contexto actual es distinto. Este equipo fue construido para competir, no para sobrevivir. Por eso, la comparación no sirve como consuelo, sino como advertencia de lo rápido que una temporada puede salirse de control.
La crisis de los Mets ya no admite interpretaciones suaves
Con 11 derrotas seguidas, decisiones bajo presión y la baja de Soto afectando el rendimiento, el equipo está en un punto crítico. El regreso al Citi Field será una prueba de carácter más que de talento. Porque en este momento, la pregunta no es si pueden competir, sino si pueden reaccionar a tiempo. El béisbol siempre da oportunidades, pero no espera a nadie.



