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    Panamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propia

    Décadas de sacrificio desembocaron en una selección que ya no entra a la cancha solo para sobrevivir. El fútbol panameño evolucionó en juego, mentalidad y ambición, aunque una parte de la crítica siga atrapada en solo resultados.
    Publicado el: 15 de julio del 2026, 06:36 pm
    Por Luis Del Valle


    La influencia de Thomas Christiansen en el fútbol panameño no puede medirse únicamente por los títulos que ganó o dejó de ganar. Tampoco debe reducirse a una alineación discutida, un cambio tardío, una convocatoria polémica o una eliminación mundialista.

    El verdadero alcance de su trabajo se encuentra en una transformación mucho más profunda. Panamá pasó de ser una selección que generalmente reaccionaba frente al rival a convertirse en un equipo que intenta interpretar los partidos, controlar diferentes momentos del juego, presionar de manera coordinada y competir desde una identidad táctica reconocible.

    EDUARDO LIMAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaThomas Christiansen hace un gesto durante el partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Ghana y Panamá, en Toronto, Canadá, el 17 de junio de 2026. EFE/EPA/EDUARDO LIMA

    Eso no significa que Christiansen haya resuelto todos los problemas históricos del fútbol nacional. Tampoco implica que sus decisiones sean incuestionables. Significa que su proceso debe examinarse dentro de la evolución completa de una federación fundada en 1937, afiliada a la FIFA en 1938 y cuya selección comenzó a disputar eliminatorias mundialistas apenas en 1976.

    Desde esa perspectiva, la etapa del técnico hispano danés representa probablemente el intento más prolongado y consistente por instalar en Panamá una metodología cercana a la cultura futbolística europea, con una planificación a largo plazo, estructuras tácticas flexibles, análisis del rendimiento, competencia interna y continuidad de una idea por encima de la reacción emocional ante cada resultado.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaLa historia de la FEPAFUT refleja el crecimiento de un fútbol que pasó de soñar con competir a convertirse en protagonista de Concacaf.

    De 1937 a la profesionalización tardía del fútbol panameño

    La historia institucional de la FEPAFUT es considerablemente más larga que la historia competitiva moderna de su selección.

    Desde 1938 aparecen técnicos como Romeo Parravicini, Manuel Sánchez Durán, Emel Ospino, Óscar Rendoll, Gilberto Casanova, José Bech Casablanca, Raúl Álvarez y Luis Carlos Ponce, entre otros. Sin embargo, buena parte de aquellas etapas se desarrolló en un fútbol con escasa continuidad internacional, pocos partidos oficiales, limitada infraestructura y prácticamente ninguna estructura profesional comparable con las actuales.

    Panamá no entró a una eliminatoria de la Copa del Mundo hasta el proceso rumbo a Argentina 1978. Por eso, comparar directamente a un entrenador de la década de 1940 con Christiansen sería metodológicamente incorrecto y no tendría sentido. Las condiciones institucionales, económicas, deportivas y logísticas eran completamente diferentes.

    La comparación más útil comienza a partir de los años setenta y ochenta, cuando Panamá empezó a participar con mayor regularidad en las competiciones regionales y eliminatorias.

    Primera etapa: Una participación sin una estructura organizada y estable

    El trabajo de Renato Panay, Omar Muraco, Edgardo Bone Baldi, Luis Borghini, Rubén Cárdenas, Orlando Muñoz, Carlos Cavagnaro, Juan Colecchio y Miguel Ángel Mansilla pertenece a una época en la que la prioridad era participar, formar selecciones competitivas y sobrevivir regionalmente.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl técnico chileno Renato Panay condujo a Panamá al histórico triunfo 3-2 sobre Costa Rica en abril de 1976. Con Renato Panay en el banquillo, Panamá comenzó a recorrer el largo camino que décadas después lo llevaría al Mundial.

    No existía todavía una liga profesional consolidada, el número de futbolistas panameños en el extranjero era muy reducido y las concentraciones de la selección no contaban con las condiciones científicas, tecnológicas y médicas de la actualidad.

    Aquellos entrenadores trabajaron con enormes limitaciones. Más que diseñar un modelo competitivo, tuvieron que construir las bases de un fútbol todavía incipiente. Su mayor obstáculo no fue la capacidad individual, sino un entorno sin suficiente estructura, continuidad ni recursos para desarrollar una identidad colectiva, creativa y ofensiva.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaCésar Maturana junto a sus asistentes Óscar Aristizábal y Orlando Muñoz. Foto: Archivo

    Los años noventa: comienza la búsqueda de una identidad

    Durante la década de 1990 pasaron técnicos como Saúl Suárez, Gustavo de Simone, César Maturana, Óscar Aristizábal, Orlando Muñoz y Miguel Ángel Mansilla.

    Esta etapa coincidió con un cambio decisivo, con la creación de un campeonato no aficionado organizado desde finales de los años ochenta y la progresiva profesionalización del jugador panameño.

    César Maturana representó una de las primeras apuestas claras por trasladar conocimientos del fútbol colombiano, que en aquellos años vivía un importante desarrollo táctico y técnico. El fútbol panameño comenzó a mirar hacia Colombia como referencia natural, por la cercanía geográfica, idioma, características físicas semejantes y una cultura futbolística más desarrollada.

    Sin embargo, los procesos seguían siendo cortos y poco eficientes. La selección cambiaba de técnico con frecuencia y no existía una política deportiva que conectara de manera suficientemente fuerte a las categorías juveniles, la liga local y la selección mayor.

    El fútbol se evaluaba principalmente por el resultado inmediato. Ganar significaba que todo funcionaba; perder implicaba que había que cambiarlo todo. Esa cultura no desapareció con los años y continúa influyendo en parte del debate nacional.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl rumano Mihai Stoichiță aportó una visión internacional al fútbol panameño y condujo a la selección al cuarto lugar de la Copa de Naciones de la UNCAF 2001, en una etapa de reconstrucción del equipo nacional.

    El cambio de siglo y el despertar del fútbol panameño

    Con Mihai Stoichita, Billy Stenning, Carlos Alberto da Luz, Gonzalo Soto y, especialmente, José Eugenio “Cheché” Hernández, Panamá ingresó a una etapa distinta.

    La Copa Oro de 2005 constituyó uno de los primeros grandes puntos de quiebre. Bajo la dirección de Hernández, Panamá llegó a la final y perdió por penales ante Estados Unidos. Aquel resultado demostró que la selección podía competir directamente contra las potencias de Concacaf en un torneo mayor.

    José Eugenio Hernández y el descubrimiento competitivo

    A favor:

    Hernández ayudó a romper una barrera psicológica. Panamá ya no era simplemente un participante centroamericano, podía eliminar rivales importantes y alcanzar una final regional.

    La selección aprovechaba el despliegue físico, el juego directo, la velocidad y la personalidad de una generación que comenzaba a crecer internacionalmente.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJosé Eugenio “Cheché” Hernández llevó a Panamá a la final de la Copa Oro 2005 y cambió la mentalidad competitiva del equipo.

    En contra:

    El modelo dependía mucho de la intensidad, las transiciones y la inspiración individual. No existió suficiente continuidad institucional para convertir aquel éxito en un sistema permanente.

    La final de la Copa Oro de la Concacaf 2005 fue un acontecimiento extraordinario, pero todavía no representaba una estructura consolidada.

    Alexandre Guimarães y su experiencia mundialista sin clasificación

    La contratación de Alexandre Guimarães entre 2006 y 2008 fue una señal de ambición. Había dirigido a Costa Rica en Mundiales y conocía profundamente la región.

    Guimarães aportó orden, profesionalismo y experiencia en eliminatorias. Sin embargo, Panamá quedó fuera tempranamente del camino hacia Sudáfrica 2010 después de ser eliminado por El Salvador.

    A favor:

    Introdujo estándares de un entrenador experimentado internacionalmente y trabajó con una generación que comenzaba a colocar más jugadores fuera del país.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl proceso de Guimarães aportó orden y experiencia internacional, aunque no logró llevar a Panamá hasta la ronda finalista. Archivo

    En contra:

    No logró traducir esa experiencia en resultados clasificatorios. Su etapa dejó la enseñanza de que contratar un técnico con currículo mundialista no garantiza automáticamente el desarrollo de una selección si la base local y la estructura competitiva todavía son frágiles.

    Gary Stempel y su conocimiento del jugador panameño

    El ingles Gary Stempel tuvo una influencia que va más allá de sus periodos en la selección mayor. Su trabajo con jóvenes, clubes y categorías inferiores le permitió conocer con profundidad las virtudes y deficiencias del futbolista local.

    Con él, Panamá fue subcampeón de la Copa de Naciones de Centroamérica de 2009 y mantuvo competitividad regional.

    A favor:

    Conocimiento del entorno, capacidad formativa y cercanía con el jugador panameño.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaGary Stempel conoció como pocos al futbolista panameño y aportó una mirada formativa clave para el crecimiento de la selección. Con Julio Dely, Panamá mostró mayor personalidad con el balón y confirmó que podía pelear de frente en Concacaf.

    En contra:

    Su selección no tuvo el tiempo ni los recursos para establecer un dominio regional prolongado. Además, el modelo todavía dependía mucho del esfuerzo físico y el orden defensivo.

    Julio Dely Valdés, Panamá rozó el Mundial

    El proceso de Julio Dely Valdés entre 2010 y 2013 es uno de los más importantes de la historia panameña.

    Como exjugador de alto nivel en Europa, Dely incorporó experiencia internacional, conocimiento del futbolista nacional y una mentalidad más ambiciosa. Panamá llegó hasta la ronda final de las eliminatorias rumbo a Brasil 2014 y estuvo a pocos minutos de alcanzar el repechaje. También disputó la final de la Copa Oro de 2013, perdida ante Estados Unidos.

    A favor:

    Panamá desarrolló mayor personalidad con el balón y consolidó una generación formada por Jaime Penedo, Felipe Baloy, Román Torres, Gabriel Gómez, Blas Pérez, Luis Tejada y otros referentes.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl proceso de Dely Valdés consolidó una generación histórica, aunque el boleto mundialista se escapó en una noche dolorosa.

    Dely comprendía la realidad panameña, pero también conocía las exigencias del fútbol europeo.

    En contra:

    El equipo no consiguió cerrar partidos fundamentales. La dolorosa derrota ante Estados Unidos en octubre de 2013 expuso dificultades para gestionar los minutos finales, controlar emocionalmente situaciones críticas y mantener la organización bajo presión.

    Dely acercó a Panamá a su primer Mundial, pero el proceso terminó siendo juzgado por no conseguir la clasificación. Ese episodio reforzó una costumbre local, el evaluar todo un ciclo a partir del resultado de una sola noche.

    Hernán Darío Gómez, el técnico que abrió la puerta mundialista

    La etapa de “Bolillo” Gómez, entre 2014 y 2018, tuvo un impacto histórico indiscutible. Panamá clasificó por primera vez a una Copa del Mundo.

    Gómez dirigió 71 encuentros, con 23 victorias, 20 empates y 28 derrotas, y condujo al país a Rusia 2018.

    Su equipo se apoyaba en el orden defensivo, el juego aéreo, la experiencia, el espíritu colectivo y una gran capacidad para competir en partidos cerrados.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaMiguel Camargo (izq.) conversa con Ismael Díaz. Al fondo Hernán Darío Gómez. Foto: RPC

    Lo mejor de Gómez

    Su principal virtud fue entender lo que Panamá podía hacer en aquel momento. No intentó imponer un fútbol ajeno a las características de sus jugadores.

    Construyó una selección emocionalmente fuerte, solidaria y convencida de que podía sobrevivir a una eliminatoria extremadamente exigente.

    La clasificación mundialista cambió para siempre la relación del país con el fútbol.

    Panamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl técnico Hernán Darío ‘El Bolillo’ Gómez (Izq.) y el capitán Román Torres dialogaron ayer con los medios de prensa.

    Sus limitaciones

    El equipo tenía dificultades para controlar el balón ante rivales superiores, generar ataques elaborados y defender lejos de su propia portería.

    CorprensaPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaHernán Darío “Bolillo” Gómez hizo historia al clasificar por primera vez a Panamá a una Copa Mundial de la FIFA, rumbo a Rusia 2018.

    En Rusia 2018, Panamá perdió sus tres encuentros, recibió 11 goles y anotó dos. El Mundial mostró la distancia existente entre una selección capaz de clasificarse y otra preparada para competir futbolísticamente en el máximo escenario.

    Gómez alcanzó el mayor resultado histórico hasta entonces, pero no dejó un modelo táctico especialmente renovador. Su legado fue la clasificación, la fortaleza emocional y la consolidación del sentimiento nacional.

    Américo Gallego y una transición que no encontró rumbo

    Después de interinatos de Gary Stempel y Julio Dely Valdés, Américo Gallego asumió entre 2019 y 2020.

    Su ciclo estuvo marcado por malos resultados, dificultades para renovar la plantilla y una selección que parecía haber perdido la energía de Rusia 2018.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaAmérico Gallego asumió el reto de renovar a Panamá tras Rusia 2018, pero su proceso no logró encontrar el rumbo esperado.

    La llegada de la pandemia aceleró el final de un proceso que nunca consiguió definir una identidad clara.

    Fue en ese contexto, con una generación histórica envejeciendo y sin clasificación garantizada al octogonal rumbo a Catar 2022, cuando la FEPAFUT contrató a Thomas Christiansen en julio de 2020.

    Bienvenido VelascoPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaGR4007. TORONTO (CANADÁ), 24/06/2026.- El seleccionador de Panamá, Thomas Christiansen, dirige un entrenamiento como parte de la preparación para su partido contra Inglaterra del Mundial de la FIFA 2026, este miércoles en Toronto (Canadá). EFE/ Bienvenido Velasco

    Thomas Christiansen y el fin de la improvisación

    Christiansen llegó con una trayectoria diferente a la de la mayoría de los técnicos anteriores.

    Había crecido futbolísticamente entre Dinamarca, España y Alemania, jugado para la selección española y dirigido clubes como AEK Larnaca, APOEL, Leeds United y Union Saint-Gilloise. Su formación recibió además la influencia conceptual del fútbol de Johan Cruyff.

    No llegó como un técnico latinoamericano especializado en eliminatorias de Concacaf. Llegó como un entrenador formado en un entorno donde el juego se divide en estructuras, espacios, alturas, perfiles corporales, mecanismos de presión y comportamientos colectivos.

    Esa diferencia es fundamental para entender tanto su impacto como las resistencias que ha provocado.

    La cultura europea frente a la cultura latinoamericana

    No existe un único “fútbol europeo” ni un único “fútbol latinoamericano”. Sin embargo, sí pueden identificarse tendencias culturales.

    André CoelhoPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl seleccionador de Panamá, Thomas Christiansen (3-d), dirige un entrenamiento este viernes, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/André Coelho

    El enfoque europeo contemporáneo

    En buena parte de Europa, el entrenador trabaja dentro de estructuras que priorizan:

    • La metodología y la continuidad.

    • El análisis de datos y video.

    • La periodización física y táctica.

    • La ocupación racional de espacios.

    • La formación del futbolista para tomar decisiones.

    • La evaluación del rendimiento más allá del marcador.

    • La adaptación de sistemas sin renunciar a principios centrales.

    Christiansen trasladó varios de esos elementos a Panamá. Su selección puede utilizar un 4-3-3, un 4-2-3-1 o una línea de cinco, pero conserva principios como la salida organizada, la presión coordinada, la amplitud de los laterales y la participación de los mediocampistas en la construcción.

    Durante las eliminatorias de 2026, Panamá estuvo entre las pocas selecciones con diez o más partidos que no sufrieron derrotas y registró las cifras más altas de recuperaciones mediante presión alta y secuencias de presión. Ese dato demuestra que la presión dejó de ser únicamente una reacción física para convertirse en un mecanismo colectivo.

    ALEXIS QUIROZPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJosé Córdoba y otros futbolistas escuchan al entrenador Thomas Christiansen en un entrenamiento de la selección panameña en Sudáfrica. Cortesía

    El entorno latinoamericano

    En Latinoamérica el fútbol suele estar más atravesado por:

    • La emoción inmediata.

    • El peso de la figura individual.

    • La presión mediática.

    • La identificación del resultado con el valor absoluto del trabajo.

    • La demanda de cambios rápidos.

    • La idea de que la actitud puede corregir cualquier deficiencia táctica.

    • La búsqueda constante de culpables.

    Estas características también producen fortalezas: creatividad, carácter, improvisación, competitividad y conexión emocional con el público.

    El problema surge cuando la pasión sustituye al análisis. En ese momento, cada empate se interpreta como cobardía, cada rotación como improvisación, cada convocatoria como favoritismo y cada derrota como demostración de que “no se ha avanzado”.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaImagen de la selección mayor de fútbol de Panamá en un entrenamiento en Houston. Tomada de @fepafut

    La evolución visible bajo Christiansen

    1. Panamá dejó de jugar siempre como selección inferior

    Antes de Christiansen, Panamá generalmente aceptaba que equipos como México, Estados Unidos o Costa Rica controlarían el partido.

    Con el hispanodanés, Panamá comenzó a disputar la posesión, adelantar su bloque y buscar superioridades.

    En noviembre de 2023, por ejemplo, derrotó con claridad a Costa Rica mostrando mayor control del balón, volumen de pases y dominio territorial. En uno de aquellos encuentros registró 57% de posesión y 471 pases, frente a 334 de los costarricenses.

    El cambio no consiste en tener la pelota por estética. Consiste en que Panamá ya no necesita defender durante 90 minutos para sentirse competitiva.

    Ángel ColmenaresPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJose Cordoba (d) de Panamá disputa un balón con Jude Bellingham de Inglaterra este sábado, en un partido del grupo L del Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá e Inglaterra en el estadio MetLife de Nueva Jersey (Estados Unidos). EFE/ Ángel Colmenares

    2. Mayor flexibilidad táctica

    Christiansen no ha utilizado una única formación rígida. Ha modificado estructuras según el rival, las ausencias y el momento del partido.

    La selección ha jugado con cuatro defensores, con tres centrales, con extremos abiertos, con carrileros y con distintos perfiles de mediocampistas.

    Esa flexibilidad constituye una fortaleza, aunque también ha generado una crítica válida: en ocasiones el equipo parece perder automatismos cuando se producen demasiados cambios simultáneos.

    ERIK S. LESSERPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaAntonee Robinson de Estados Unidos (L) y Cristian Martinez de Panamá (R) luchan por el balón durante la primera mitad del partido del grupo C de la CONMEBOL Copa América 2024 entre Panamá y Estados Unidos. EFE

    3. Desarrollo de una identidad colectiva

    Panamá ya no depende exclusivamente del juego aéreo, las pelotas detenidas o una acción aislada.

    El equipo intenta progresar mediante asociaciones, atacar los espacios y recuperar rápidamente el balón.

    Medios internacionales describieron a la selección de Christiansen como un conjunto disciplinado, adaptable, físicamente fuerte y capaz de alternar entre 4-2-3-1, 4-3-3 y línea de cinco.

    4. Resultados sostenidos

    El proceso produjo logros que, observados en conjunto, establecen una continuidad competitiva poco frecuente en la historia panameña:

    • Récord nacional de 21 puntos en una ronda final de eliminatorias, aunque no alcanzó para clasificar a Catar 2022.

    • Final de la Copa Oro 2023.

    • Clasificación a los cuartos de final de la Copa América 2024.

    • Presencia repetida en las fases finales de la Liga de Naciones.

    • Primera selección centroamericana en disputar una final de la Liga de Naciones en 2025.

    • Clasificación directa al Mundial de 2026 como líder de su grupo.

    En octubre de 2025, antes de completar la eliminatoria, Christiansen acumulaba 40 victorias, 17 empates y 22 derrotas en 79 partidos. En eliminatorias registraba 16 triunfos, seis empates y cinco derrotas, además de mantenerse invicto como local en esa competencia hasta ese momento.

    EDUARDO LIMAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaMichael Amir Murillo tuvo una buen desempeño en los dos primeros encuentros del Mundial. EFE/EPA/EDUARDO LIMA

    5. Revalorización internacional del jugador panameño

    Christiansen no es el único responsable de que más futbolistas actúen en el extranjero, pero su modelo ha ayudado a que los seleccionados comprendan exigencias tácticas compatibles con ligas de mayor nivel.

    El crecimiento de Adalberto Carrasquilla, Amir Murillo, José Luis Rodríguez, César Blackman, Andrés Andrade, Carlos Harvey, Ismael Díaz y otros jugadores también está relacionado con sus experiencias en clubes. Sin embargo, la selección ha ofrecido un contexto donde esas capacidades pueden integrarse colectivamente.

    Carrasquilla fue reconocido como Jugador del Año de Concacaf 2023-2024, un reflejo del salto de jerarquía alcanzado por uno de los principales futbolistas del proceso.

    Panamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaSelección nacional de fútbol de Panamá.

    La comparación con sus antecesores

    “Cheché” Hernández abrió la puerta de la competitividad

    Demostró que Panamá podía alcanzar una final regional.

    Julio Dely Valdés acercó al país al Mundial

    Construyó una selección con personalidad y mejores recursos ofensivos, pero no consiguió cerrar la clasificación.

    Hernán Darío Gómez logró la hazaña histórica

    Clasificó a Panamá a su primer Mundial mediante cohesión, experiencia, fortaleza mental y pragmatismo.

    DUSTIN SAFRANEKPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaLa alineación titular de Panamá posa para la fotografía oficial antes del inicio del partido amistoso masculino entre Estados Unidos y Panamá, disputado en Austin, Texas (Estados Unidos), el 26 de octubre de 2024. (Fútbol, Amistoso) EFE/EPA/DUSTIN SAFRANEK

    Thomas Christiansen construyó la continuidad más completa

    No fue el primero en llegar a una final ni el primero en clasificar a un Mundial. Su mérito diferencial es haber combinado resultados importantes durante varios torneos con una modificación progresiva de la forma de jugar.

    Gómez alcanzó la cumbre histórica de 2018. Christiansen intentó convertir esa excepción en una nueva normalidad.

    Esa es probablemente la diferencia más importante.

    CORPRENSAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaCarrasquilla sigue bajo observación mientras Panamá prepara su debut mundialista ante Ghana en Toronto.

    Cuando la crítica abandona el análisis e ignora el proceso

    No toda crítica contra Christiansen es injusta ni su trabajo debe considerarse intocable. Pero analizar el proceso exige apartarse del ruido emocional, mirar más allá del marcador y entender con realismo dónde estaba, dónde está y hasta dónde puede llegar el fútbol panameño.

    Críticas futbolísticamente válidas

    Cambios tardíos

    En varios encuentros se ha cuestionado el momento de las sustituciones. Durante las eliminatorias de 2025, Christiansen defendió públicamente su criterio y reconoció que él era el máximo responsable de las decisiones, acertadas o equivocadas.

    La crítica es válida cuando el equipo muestra cansancio, pierde el control o necesita una variante evidente y el banquillo tarda en reaccionar.

    André CoelhoPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl seleccionador de Panamá, Thomas Christiansen (c), dirige un entrenamiento este viernes, en Río de Janeiro. EFE/André Coelho

    Confianza prolongada en determinados jugadores

    Todo entrenador desarrolla un núcleo de confianza. El riesgo aparece cuando la jerarquía histórica pesa más que el presente competitivo.

    La convocatoria de futbolistas con problemas físicos, escasa actividad o bajo rendimiento ha generado debates legítimos. La inclusión de Carrasquilla en el Mundial de 2026 pese a sus dificultades físicas, por ejemplo, produjo cuestionamientos cuando no pudo estar disponible en condiciones ideales.

    Dificultad para derrotar a México

    Hasta enero de 2026, Panamá acumulaba seis derrotas y un empate frente a México durante el proceso de Christiansen.

    El equipo se acercó competitivamente, pero no consiguió romper esa barrera. Para que el proceso alcance un escalón superior, no basta con competir bien contra las potencias: debe comenzar a derrotarlas en finales y partidos decisivos.

    Producción ofensiva irregular

    Panamá ha mejorado en elaboración, pero todavía atraviesa partidos en los que controla territorialmente sin generar suficientes ocasiones claras.

    Esa limitación no es exclusivamente táctica. También está vinculada con la formación de delanteros, la calidad de la definición y la escasa producción ofensiva de la liga local.

    OLGA FEDOROVAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaNEW YORK (United States), 27/06/2026.- Panama soccer fans celebrate in Times Square one day before their team plays against England, in New York, New York USA, 26 June 2026. (Mundial de Fútbol, Nueva York) EFE/EPA/OLGA FEDOROVA

    Un Mundial decepcionante dentro de un proceso en crecimiento

    Panamá perdió sus tres partidos y terminó sin marcar goles. Ese desempeño fue decepcionante y debe formar parte de la evaluación.

    Clasificar no puede servir para ignorar lo ocurrido en el torneo. Christiansen debe responder por la planificación, las convocatorias y la propuesta. Pero tampoco sería correcto borrar seis años de evolución por tres encuentros ante rivales de gran jerarquía. El resultado mundialista representa un fracaso puntual dentro de un proceso globalmente ascendente; ambas afirmaciones pueden ser verdaderas simultáneamente.

    Sebastiao MoreiraPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJosé Córdoba (d) de Panamá disputa el balón con Harry Kane de Inglaterra este sábado, en un partido del grupo L del Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá e Inglaterra en el estadio MetLife de Nueva Jersey (Estados Unidos). EFE/ Sebastiao Moreira

    Las críticas dominadas por el fanatismo

    El problema aparece cuando el análisis periodístico se convierte en reacción emocional.

    Decir que “Panamá no juega a nada” ignora la evidencia táctica y estadística. Afirmar que “no ha habido evolución” desconoce las finales regionales, los cuartos de la Copa América, la clasificación mundialista y el cambio en la forma de competir.

    También es simplista exigir que Panamá domine constantemente a selecciones con ligas más fuertes, presupuestos superiores, mayor población futbolística, academias consolidadas y jugadores en clubes de élite.

    La selección ha crecido más rápido que la estructura completa del fútbol nacional. Esa diferencia produce expectativas que pueden volverse irreales.

    Panamá desea resultados de potencia regional, pero su liga local todavía presenta limitaciones de infraestructura, asistencia, inversión, calendario, formación de entrenadores y exportación de talentos.

    Christiansen llegó incluso a cuestionar la falta de interés en capacitaciones relacionadas con el uso de tecnología GPS para medir el rendimiento de los futbolistas. Ese episodio señala que la modernización impulsada desde la selección no siempre ha sido acompañada con la misma intensidad por el ecosistema local.

    EDUARDO LIMAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJosé Luis Rodríguez (izq.) en acción contra Luka Modric (der.) durante el partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá y Croacia, en Toronto, Canadá, el 23 de junio de 2026. EFE/EPA/EDUARDO LIMA

    El error de confundir periodismo con dirección técnica

    El periodista tiene derecho a cuestionar convocatorias, planteamientos y resultados. Esa fiscalización es necesaria.

    Pero el análisis pierde rigor cuando se fundamenta en frases como:

    • “Ese jugador no sirve”.

    • “Hay que poner más delanteros”.

    • “Debe salir a atacar desde el primer minuto”.

    • “Con actitud se gana”.

    • “El técnico no conoce al jugador panameño”.

    • “Cualquiera podría hacerlo mejor”.

    Colocar más delanteros no garantiza atacar mejor. Presionar sin coordinación puede abrir espacios. Tener mayor posesión no significa dominar. Defender con cinco jugadores no necesariamente representa cobardía. Sustituir temprano tampoco asegura mejorar.

    El fútbol profesional se analiza mediante comportamientos, distancias, ocupación de espacios, progresión, presión, transiciones, calidad de las ocasiones y capacidad de adaptación.

    El fanatismo analiza solamente el marcador y busca un culpable.

    Bienvenido VelascoPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl seleccionador de Panamá Thomas Christiansen (d) saluda a Ivan Perišic de Croacia este martes, al final del partido del grupo L del Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá y Croacia, en el estadio BMO en Toronto (Canadá). EFE/ Bienvenido Velasco

    Lo que Christiansen no puede resolver por sí solo

    Un seleccionador trabaja durante ventanas internacionales limitadas. No forma desde cero la técnica individual de los jugadores ni controla la calidad diaria de los entrenamientos en sus clubes.

    Panamá todavía necesita:

    1. Mejorar la formación de entrenadores locales.

    2. Fortalecer las academias y competiciones juveniles.

    3. Aumentar la calidad, intensidad y estabilidad financiera de la LPF.

    4. Producir más delanteros, mediocampistas creativos y defensores capaces de iniciar el juego.

    5. Integrar datos, medicina deportiva y preparación física en todos los clubes.

    6. Crear una metodología nacional que no dependa exclusivamente del seleccionador mayor.

    7. Dar continuidad a los procesos de categorías inferiores.

    La FEPAFUT ha mostrado avances institucionales, entre ellos alianzas relacionadas con análisis de datos y formación, pero la verdadera transformación requiere que esos proyectos lleguen de forma sostenida a clubes, provincias y categorías juveniles.

    Puntos a favor de Christiansen

    • Instaló una identidad reconocible.

    • Aumentó la competitividad contra rivales superiores.

    • Clasificó a Panamá a su segundo Mundial.

    • Alcanzó finales de Copa Oro y Liga de Naciones.

    • Llegó a cuartos de final de la Copa América.

    • Amplió el universo de jugadores observados.

    • Introdujo mayor flexibilidad táctica.

    • Impulsó el análisis tecnológico y físico.

    • Mejoró la presión colectiva y la recuperación alta.

    • Dio continuidad a una idea durante seis años.

    • Convirtió a Panamá en una referencia centroamericana.

    • Elevó las expectativas internacionales de la selección.

    EDUARDO LIMAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaEl seleccionador de Panamá, Thomas Christiansen, gesticula durante el partido de la fase de grupos del Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá y Croacia, disputado en Toronto, Canadá, el 23 de junio de 2026. (Croacia) EFE/EPA/EDUARDO LIMA

    Puntos en contra

    • No conquistó un título mayor.

    • No logró derrotar a México durante gran parte del proceso.

    • Ha tardado en realizar cambios en partidos importantes.

    • Ha mantenido una fuerte dependencia de su núcleo veterano.

    • La renovación generacional ha sido gradual y, por momentos, conservadora.

    • El equipo continúa teniendo problemas de definición.

    • Algunas modificaciones tácticas han generado confusión.

    • Determinadas convocatorias han sido discutibles.

    • La actuación en el Mundial de 2026 fue deficiente.

    • El crecimiento de la selección mayor todavía no se ha trasladado completamente a la liga local.

    Sebastiao MoreiraPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaJosé Córdoba (i) de Panamá saluda a Marcus Rashford de Inglaterra este sábado, al final de un partido del grupo L del Mundial de la FIFA 2026 entre Panamá e Inglaterra en el estadio MetLife de Nueva Jersey (Estados Unidos). EFE/ Sebastiao Moreira

    Seamos realistas, sin idolatrar ni destruir el proceso

    Thomas Christiansen no inventó el fútbol panameño.

    Antes de él hubo entrenadores y generaciones que construyeron cada escalón: “Cheché” Hernández llevó a Panamá a una final regional; Julio Dely Valdés la dejó a minutos de un Mundial; Hernán Darío Gómez consiguió la primera clasificación; Gary Stempel contribuyó desde la formación; otros técnicos trabajaron en condiciones mucho más difíciles.

    OLGA FEDOROVAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaAficionados panameños celebran en Times Square un día antes del partido de su selección contra Inglaterra, en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de junio de 2026. (Mundial de Fútbol, Nueva York) EFE/EPA/OLGA FEDOROVA

    Pero Christiansen sí representa una etapa diferente

    Su mayor legado no es un partido ni una clasificación. Es haber demostrado que Panamá puede intentar jugar con principios más complejos sin renunciar a su potencia física, carácter y competitividad.

    El gran desafío consiste ahora en decidir si el país quiere conservar esa evolución o regresar al ciclo tradicional de contratar, exigir resultados inmediatos, despedir y comenzar nuevamente.

    OLGA FEDOROVAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaUn aficionado panameño, vestido como Spider-Man, posa en Times Square un día antes del partido de su selección contra Inglaterra, en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de junio de 2026. (Mundial de Fútbol, Nueva York) EFE/EPA/OLGA FEDOROVA

    Las críticas deben existir

    Christiansen debe ser evaluado con rigor por sus errores, convocatorias, decisiones y resultados. Sin embargo, evaluarlo con justicia obliga también a reconocer el contexto, la evolución táctica y la estabilidad competitiva que Panamá ha alcanzado.

    La selección actual no es una potencia mundial. Tampoco es todavía una potencia consolidada de Concacaf. Pero dejó de ser aquella selección que necesitaba una noche perfecta para competir contra los grandes.

    Hoy Panamá puede jugar mal y perder, pero también puede imponer condiciones, controlar partidos, presionar arriba y alcanzar instancias decisivas con regularidad.

    OLGA FEDOROVAPanamá dejó de sobrevivir y construyó una identidad propiaAficionados panameños celebran en Times Square, un día antes del partido de su selección contra Inglaterra, en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de junio de 2026. (Mundial de Fútbol, Nueva York) EFE/EPA/OLGA FEDORO

    El siguiente paso no depende únicamente de Thomas Christiansen. Depende de que la FEPAFUT, la LPF, los clubes, entrenadores, periodistas, jugadores y aficionados comprendan que la evolución futbolística no avanza al ritmo de la impaciencia.

    El resultado puede cambiar en 90 minutos. Una cultura futbolística necesita décadas.

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