Panamá Sub-17 no ganó, pero tampoco se fue con las manos vacías. La Rojita igualó 1-1 ante Paraguay en su tercer partido del Torneo Internacional Canteras de América, disputado en Rosario, Argentina, y cerró la fase de grupos con cuatro puntos en el Grupo C. El resultado tuvo sabor a pelea, a carácter y a aprendizaje, sobre todo porque llegó después del golpe recibido ante Peñarol, que le había ganado 3-0 en la jornada anterior. La Federación Panameña de Fútbol reportó el empate ante Paraguay como el cierre de la participación canalera en esta etapa del torneo.
Un gol tempranero que encendió la ilusión
El partido empezó con picante panameño. Apenas al minuto 2, Alexander Tull aprovechó una desatención defensiva de Paraguay, atacó por la izquierda y definió con inteligencia al ver fuera de posición al portero Lucas Silvero. Fue un golpe rápido, de esos que cambian el ambiente y obligan al rival a remar desde temprano.
Panamá intentó manejar el partido con orden defensivo y salidas rápidas, mientras Paraguay fue empujando con posesión y presión alta. La ventaja, sin embargo, duró poco. Al minuto 18, tras una jugada de pelota parada y un rebote dentro del área, Lucas Ronanach recuperó el balón y mandó un centro que Elías Díaz aprovechó para colocar el 1-1.
Felipe Baloy da indicaciones a sus jugadores durante un entrenamiento. Foto: Cortesía/FepafutUna prueba dura para los pelaos
Después del empate, el duelo se volvió más cerrado. Panamá buscó daño por las bandas y Paraguay trató de imponer ritmo en campo contrario. No hubo más goles, pero sí una señal positiva: el equipo canalero no se cayó emocionalmente.
Ese detalle pesa, porque Felipe Baloy convocó a 23 jugadores para competir en Rosario, en el Complejo Polideportivo Jorge B. Griffa, instalaciones de Newell’s Old Boys. Panamá quedó en el Grupo C junto a Paraguay, Alianza Lima y Peñarol.
El fogueo que vale oro
La Rojita debutó con triunfo 1-0 ante Alianza Lima, luego cayó 3-0 ante Peñarol y cerró con este empate ante Paraguay. Más allá de la tabla, el torneo tiene un valor grande: sirve como vitrina y fogueo internacional para una generación que sigue midiéndose contra rivales de tradición continental.



