Recuerdo aquella escena como si hubiera ocurrido ayer. En 1984, mientras escuchaba una emisora costarricense, un comentarista deportivo llamó a Panamá “la Cenicienta de Centroamérica”. Me molestó profundamente, pero también sabía que aquella expresión retrataba una realidad difícil de negar.
Más de cuatro décadas después, el fútbol panameño muestra un rostro completamente diferente. Panamá dejó de ser una selección a la que sus rivales miraban por encima del hombro. Hoy compite, se clasifica a Copas del Mundo, disputa finales regionales y ha demostrado que puede enfrentarse sin complejos a selecciones históricamente superiores.
Ahora el desafío es diferente, el fútbol panameño debe convertir esos momentos extraordinarios en una estructura capaz de producir jugadores, entrenadores y resultados de manera constante.
Panamá busca construir un sistema capaz de producir generaciones competitivas que mantengan al país entre las mejores selecciones regionales.La principal enseñanza internacional es sencilla y evidente, una selección no puede desarrollarse mucho más rápido que el fútbol que la sostiene. Los países que crecieron futbolísticamente, no comenzaron por contratar al técnico más cotizado y famoso, ni por esperar una generación irrepetible. Construyeron un sistema.
Kaishu Sano adelantó a Japón y silenció por varios minutos a la afición brasileña en Houston. (Brasil, Japón) EFE/EPA/SAM WASSONJapón: convertir la formación en una política nacional
Japón desarrolló una red en la que conviven academias de clubes, escuelas, universidades y competiciones nacionales juveniles. Su modelo no obliga a todos los futbolistas a seguir un único camino, algunos se forman en clubes profesionales, mientras otros progresan a través del sistema educativo.
La JFA Academy Fukushima, fundada en 2006, combina educación académica y entrenamiento de alto nivel. Además, la liga japonesa sub-18 reúne equipos de colegios y academias de clubes profesionales, generando partidos exigentes durante toda la temporada. En una sola edición, decenas de participantes fueron incorporados por clubes de la J.League o convocados a selecciones juveniles.
Lección para Panamá:
El talento no debe depender exclusivamente de que un cazatalentos observe un torneo corto. Debe existir un recorrido identificable desde el fútbol escolar y provincial hasta la Liga Prom, la LPF y las selecciones nacionales.
Panamá necesita competiciones nacionales sub-13, sub-15, sub-17 y sub-20 con calendarios prolongados, estadísticas, seguimiento médico y criterios técnicos comunes. Un jugador juvenil no se desarrolla entrenando durante meses para disputar solamente unos pocos encuentros.
Soufiane Rahimi marcó el gol que encaminó la remontada definitiva de los Leones del Atlas. (Marruecos) EFE/EPA/RONALD WITTEKMarruecos: infraestructura, talento y personal capacitado
Marruecos estructuró su crecimiento alrededor de tres pilares definidos por su federación, las instalaciones, detección de talento y personal cualificado. La Academia Mohammed VI, inaugurada en 2019, funciona como centro de alto rendimiento, pero está acompañada por academias regionales y estructuras de captación distribuidas por el país.
La gran enseñanza marroquí es que construir una instalación moderna no es suficiente. Un centro de alto rendimiento solo produce resultados cuando recibe jugadores bien detectados, entrenadores preparados, metodología compartida y una competencia exterior que permita medir el progreso.
Panamá ya ha comenzado a avanzar en esa dirección. La FPF presentó un Centro de Alto Rendimiento apoyado por FIFA Forward y lo considera estratégico para el desarrollo de sus selecciones. También ha invertido en infraestructuras regionales, como el complejo Virgilio Tejeira, concebido para aumentar la participación juvenil y mejorar la formación de técnicos en las provincias centrales.
Lección para Panamá:
El Centro de Alto Rendimiento no puede convertirse únicamente en la casa de la selección mayor. Debe ser el cerebro del fútbol nacional.
Desde allí deberían coordinarse:
Detección nacional de talentos
Preparación de selecciones menores
Capacitación de entrenadores
Evaluaciones físicas y médicas
Análisis de datos
Investigación sobre el jugador panameño
Metodología que llegue también a clubes y a las provincias
La infraestructura debe descentralizarse. Si el talento tiene que trasladarse permanentemente a la capital para recibir entrenamiento especializado, Panamá seguirá perdiendo futbolistas por razones económicas, familiares y geográficas.
Islandia demostró que invertir primero en entrenadores transforma el aprendizaje de miles de jóvenes futbolistas desde edades tempranas.Islandia: formar entrenadores antes que fabricar estrellas
Islandia comprendió que, con una población reducida, no podía desperdiciar jugadores ni permitir que la formación infantil quedara exclusivamente en manos de voluntarios sin preparación. Su federación desarrolló cursos accesibles y una estructura progresiva de licencias, desde niveles iniciales hasta programas especializados para entrenadores de porteros.
El principio es fundamental, el entrenador más importante de un futbolista no siempre es el seleccionador nacional. Muchas veces es quien lo dirige entre los ocho y los catorce años, cuando aprende a controlar, perfilarse, pasar, tomar decisiones y comprender el juego.
Panamá ha dado pasos relevantes. Desde 2021, la FPF ha alineado su estructura de licencias con los estándares de Concacaf y reportó que más de 2,500 entrenadores habían obtenido certificaciones hasta febrero de 2025. En abril de 2026 también se graduó la primera promoción de la nueva Licencia B, enfocada especialmente en el fútbol infantojuvenil.
Lección para Panamá:
El siguiente paso no es solamente aumentar el número de técnicos certificados, sino comprobar qué impacto tienen sobre el terreno.
Una licencia no debe convertirse en un documento administrativo. La federación necesita acompañar a los entrenadores, observar sus sesiones, actualizar contenidos y evaluar si aplican correctamente lo aprendido.
También debería existir una relación entre la categoría dirigida y la preparación exigida. No cualquiera debería asumir equipos formativos sin conocimientos sobre pedagogía, protección infantil, planificación, crecimiento físico y desarrollo emocional.
Croacia a semifinales en Qatar 2022. EFECroacia: proteger la técnica y acelerar la exportación
Croacia representa uno de los casos más admirados porque ha competido en el máximo nivel internacional pese a tener una población relativamente pequeña. Su fortaleza no se explica únicamente por el talento natural. Existe una cultura de formación técnica, clubes con tradición en divisiones menores y una transición constante hacia ligas europeas.
FIFA ha destacado el intercambio entre los sistemas juveniles de Japón y Croacia como ejemplos de países capaces de producir futbolistas con proyección internacional mediante estructuras formativas conectadas.
Lección para Panamá:
Exportar jugadores no debe ser un hecho accidental ni depender de contactos aislados. Los clubes panameños deben preparar al futbolista para que pueda adaptarse a otra liga.
Eso incluye:
Fundamentos técnicos sólidos
Comprensión táctica
Disciplina profesional
Alimentación y preparación física
Manejo de idiomas
Orientación contractual
Capacidad emocional para vivir fuera del país
Panamá suele celebrar que un jugador sea contratado en el extranjero, pero el verdadero indicador debería ser cuánto juega, cuánto progresa y cuánto tiempo permanece fuera.
La federación y los clubes podrían establecer alianzas con equipos de ligas que representen escalones realistas, con Centroamérica, Sudamérica, la MLS, la segunda división española, Bélgica, Países Bajos, Portugal o competiciones de Europa Central. El objetivo no debe ser enviar rápidamente a un adolescente a un gigante europeo, sino construir trayectorias sostenibles.
El delantero panameño de 18 años ganó medalla de oro con la selección sub-20 de Panamá en los Juegos Centroamericanos Guatemala 2025. Foto: Cortesía FepafutLa competencia juvenil importa tanto como el entrenamiento
Una conclusión común de los modelos exitosos es que el entrenamiento sin competencia de calidad resulta insuficiente. FIFA ha impulsado programas juveniles en Japón que integran varias competiciones y categorías precisamente para aumentar la cantidad de futbolistas preparados para el nivel profesional.
Panamá necesita preguntarse cuántos partidos exigentes juega anualmente un futbolista de 14, 16 o 18 años. No basta con contar torneos, porque algunos se disputan durante pocas semanas, con largos periodos de inactividad.
Concentración, garra y estrategia: las claves del crecimiento mundial de Panamá en el fútbol.La identidad debe ser nacional, pero abierta a evolucionar
Otro aprendizaje importante es que los países exitosos no copian completamente una escuela extranjera. Japón incorporó conocimientos europeos, pero los adaptó a su cultura educativa. Marruecos combinó inversión, talento local, influencia europea y conexión con su diáspora. Croacia desarrolló un juego acorde con su tradición técnica y competitiva.
Panamá tampoco debe intentar convertirse artificialmente en España, Colombia, Uruguay o Países Bajos.
Su identidad debería construirse alrededor de las características que aparecen con mayor frecuencia en el jugador nacional, la potencia, velocidad, capacidad para competir, movilidad, agresividad en la recuperación y facilidad para atacar espacios. Pero esas virtudes deben acompañarse de mejor técnica, lectura táctica, control del ritmo y capacidad para jugar bajo presión.
José Córdoba y otros futbolistas escuchan al entrenador Thomas Christiansen en un entrenamiento de la selección panameña en Sudáfrica. CortesíaLa selección mayor no puede estar aislada
Uno de los mayores riesgos para Panamá es que la modernización permanezca concentrada en la selección dirigida por Thomas Christiansen. Si la selección trabaja con GPS, video, análisis táctico y planificación científica, pero los jugadores regresan a clubes donde esas herramientas no existen, el crecimiento será incompleto. El seleccionador recibe futbolistas durante periodos muy cortos; no puede corregir en una ventana internacional las deficiencias acumuladas durante años.
La LPF debe convertirse en una plataforma de desarrollo
Ningún país construye una selección fuerte indefinidamente con una liga débil. Panamá puede beneficiarse de sus jugadores en el extranjero, pero necesita una competición local que forme, exponga y venda talento.
¡PALABRAS DEL DEBUTANTE ⚽️!
— FEPAFUT (@fepafut) January 18, 2026
🎙️ Kadir Barría: El gol se lo dedico a mi padrino (Luis Tejada), que en paz descanse 🕊️.
Debut y gol para el número 18 de la selección de #PanamáMayor 🇵🇦 en el empate 1-1 🆚 Bolivia 🇧🇴. pic.twitter.com/Fml57hnIWl
Panamá ya inició el camino, ahora debe hacerlo irreversible
La Federación Panameña de Fútbol ha impulsado durante los últimos años programas de licencias, infraestructura y desarrollo mediante el apoyo de FIFA Forward. Son avances importantes, pero el verdadero éxito llegará cuando cualquier niño, sin importar la provincia donde nazca, tenga acceso a un recorrido claro desde el fútbol escolar hasta la selección nacional.
Panamá ya comprobó que una generación puede llevar al país hasta un Mundial. El siguiente reto consiste en construir un sistema capaz de producir muchas más. Solo así la clasificación dejará de ser una hazaña para convertirse en una costumbre.
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