Volar a más de 180 kilómetros por hora sobre el pico más alto de los Alpes ya representa un enorme reto. Hacerlo en una formación perfectamente sincronizada junto a otros siete pilotos eleva la dificultad a un nivel reservado para muy pocos. Ese desafío fue superado por un grupo internacional de especialistas, quienes completaron el primer vuelo en formación de la historia sobre el macizo del Mont Blanc, en Chamonix, Francia.
Dos años de preparación para apenas tres minutos y medio
El proyecto fue liderado por los reconocidos pilotos Fred Fugen, de Francia, y Dani Román, de España, junto a Marco Fürst, Marco Waltenspiel, Aurélien Chatard, Sebastian Álvarez, Mike Swanson y Andy Farrington. Durante dos años trabajaron en simulaciones, planificación y ensayos para ejecutar una maniobra donde cada movimiento debía realizarse con absoluta precisión.
Los ocho deportistas saltaron desde un helicóptero a unos 5.500 metros de altitud sobre el Mont Blanc. Mantuvieron una formación continua que, en un momento, se dividió en dos grupos de cuatro pilotos antes de volver a unirse durante el descenso hacia el valle de Chamonix.
La formación recorrió siete kilómetros y medio antes de aterrizar con éxito en el valle francés de Chamonix juntos.Comunicación permanente en pleno vuelo
El recorrido cubrió aproximadamente 7,5 kilómetros en sentido horizontal, con velocidades de entre 180 y 200 km/h y un tiempo de vuelo cercano a los tres minutos y treinta segundos. Durante toda la maniobra los pilotos permanecieron comunicados por radio para intercambiar información sobre dirección, velocidad y posición, reduciendo al mínimo cualquier margen de error.
Fred Fugen explicó que uno de los mayores desafíos era administrar la trayectoria, ya que desde el momento del salto prácticamente no existían lugares seguros para aterrizar hasta alcanzar el valle. El objetivo era conservar suficiente altitud para abrir los paracaídas con seguridad mientras toda la formación permanecía unida.
El equipo descendió en perfecta sincronía mientras sobrevolaba el macizo del Mont Blanc alcanzando velocidades cercanas a doscientos kilómetros por hora.Cámaras dentro de la formación
El vuelo también fue documentado desde el aire por los pilotos especializados en filmación Vincent Cotte y Scott Palmer, quienes acompañaron a los deportistas dentro de la propia formación. Las imágenes permiten apreciar la cercanía entre los participantes, la velocidad del descenso y la precisión requerida para ejecutar cada maniobra.
Fred Fugen lideró el desafío que reunió a ocho especialistas internacionales en una inédita formación aérea sobre los Alpes franceses.Tras completar el desafío, Fugen aseguró que reunir un equipo de ese nivel era un sueño cumplido, mientras que Dani Román calificó la experiencia como “el mejor salto de su vida”. Ambos coincidieron en que la confianza absoluta entre todos los integrantes fue determinante para hacer posible una hazaña que ya forma parte de la historia del wingsuit.
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