El polvo de obra ya no suena a abandono, sino a esperanza. En Chitré, el Estadio Rico Cedeño vuelve poco a poco a tomar forma luego de la reactivación de sus trabajos, una noticia que pega directo en el corazón del béisbol herrerano. No se trata solo de cemento, graderías o adecuaciones: se trata de devolverle vida a un escenario que por décadas ha sido punto de encuentro, orgullo deportivo y símbolo de identidad para la provincia de Herrera.
El estadio herrerano busca recuperar su papel como templo del béisbol provincial.Una obra que vuelve a moverse
La empresa RODSA quedó encargada de culminar esta importante infraestructura deportiva, mientras el Instituto Panameño de Deportes mantiene el seguimiento del proyecto para que la ejecución avance conforme a lo establecido.
El contrato supera los B/.10.4 millones y contempla un periodo de ejecución de 12 meses a partir de su refrendo. Ese dato no es menor: marca el reloj de una obra que la comunidad venía mirando con ansiedad, esperando señales claras de avance.
Cada avance en el Rico Cedeño devuelve ilusión a atletas y fanáticos.Más que un estadio, una casa beisbolera
El Rico Cedeño no es cualquier parque. Es la casa sentimental del béisbol herrerano, un punto donde se mezclan generaciones, familias, peloteros juveniles, fanáticos de toda la vida y esa pasión azuerense que no necesita mucha explicación: se siente en la grada.
Por eso cada detalle cuenta. Las adecuaciones en infraestructura no solo buscan modernizar el recinto, también recuperar un espacio que puede servir para atletas, torneos, entrenamientos y actividades que mueven la vida deportiva y económica de Chitré.
Las obras avanzan en el Rico Cedeño, una casa deportiva clave para Herrera.El dato que pocos recuerdan
El estadio lleva el nombre de Juan Miguel “Rico” Cedeño, un chitreano nacido el 23 de diciembre de 1925 que no solo jugó béisbol, sino que también ayudó como albañil en la construcción del propio estadio de Chitré en 1949.
El Rico Cedeño es símbolo deportivo y emocional para varias generaciones herreranas.Su historia quedó marcada para siempre el 12 de abril de ese mismo año, cuando falleció tras recibir un pelotazo durante un partido entre Herrera y Los Santos, en el Campeonato Nacional de Béisbol Amateur. Por eso, el Rico Cedeño es un monumento emocional al sacrificio, la pasión y la memoria beisbolera de Herrera.
La reactivación es una buena señal, pero el seguimiento será clave. Herrera no solo espera una obra terminada: espera un estadio funcional, seguro y digno para nuevas generaciones.



