Ver a Stephen Curry calentar es casi un espectáculo aparte. Sus tiros imposibles, malabares y movimientos poco convencionales convierten cualquier previa en un show digno de entrada. Pero esta vez, en el Intuit Dome, algo se sentía distinto. El líder de los Golden State Warriors regresaba tras perderse 27 partidos por molestias en la rodilla, y aunque la magia seguía ahí, el cuerpo no respondía igual.
Una temporada golpeada desde el inicio
El equipo nunca logró encontrar estabilidad. Las lesiones de piezas clave, incluyendo la ausencia de Jimmy Butler (quien observaba desde fuera tras cirugía de ligamento cruzado) y otros contratiempos físicos, terminaron pasando factura. Incluso el propio Curry necesitaba asistencia constante para cerrar los partidos, algo poco habitual en su carrera.
Draymond Green lo resumió sin rodeos: todo lo que podía salir mal, salió mal. Aun así, el equipo logró meterse en el play-in, manteniendo viva una chispa de esperanza.
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— Golden State Warriors (@warriors) April 6, 2026
El último destello de grandeza
En el duelo decisivo ante los Los Angeles Clippers, Curry recordó por qué es uno de los más grandes. Firmó 35 puntos en 36 minutos y lideró una victoria que devolvió, por una noche, el ADN campeón del equipo. Steve Kerr lo dijo claro: volvieron a sentirse como campeones.
Pero esa ilusión duró poco.
Curry lidera a los Warriors en el play-in con 35 puntosEl golpe final que confirma la realidad
Dos días después, los Phoenix Suns bajaron el telón. Sin resistencia real, los Warriors cayeron 111-96. Curry, limitado, apenas sumó 17 puntos con baja efectividad. Fue el cierre de una campaña de 37 victorias que dejó más preguntas que respuestas.
Dentro de la organización ya es evidente: el núcleo histórico está lejos de su mejor versión. La dinastía que dominó la NBA por más de una década parece acercarse a su final.
🗣️ STEPHEN CURRY!
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Un adiós que deja más dudas que certezas
El cierre de temporada dejó una imagen potente: Curry, Green y Kerr juntos, quizá por última vez como bloque competitivo. No hay certezas sobre el futuro, pero sí una realidad clara: el tiempo no perdona ni a los más grandes. Aun así, mientras Curry esté en cancha, siempre habrá una chispa de ilusión.
¿Es el fin de una era o solo una pausa antes de otro intento?



