La fiesta estaba preparada en Vancouver. Canadá llegaba a la última jornada del Grupo B dependiendo de sí misma para quedarse con el liderato y avanzar con ventaja hacia las rondas eliminatorias del Mundial 2026. Sin embargo, el guion cambió de manera abrupta y terminó con un silencio difícil de digerir para miles de aficionados.
La selección canadiense necesitaba únicamente un empate para asegurar la primera posición gracias a su diferencia de goles. Pero enfrente encontró a una Suiza disciplinada, efectiva y capaz de aprovechar los momentos clave del encuentro.
El suizo Johan Manzambi celebra el gol del 2-0 durante el partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Suiza y Canadá, disputado en Vancouver, Canadá, el 24 de junio de 2026. EFE/EPA/BOB FRID.Dos minutos que cambiaron todo
Durante la primera mitad predominó la cautela. Ninguno de los equipos quiso asumir demasiados riesgos y las ocasiones claras fueron escasas.
Todo cambió apenas comenzó el segundo tiempo. A los 40 segundos del complemento, Ruben Vargas sacó un potente remate para abrir el marcador y sorprender a los anfitriones.
La presión aumentó sobre Canadá y, apenas diez minutos después, Johan Manzambi aprovechó una desatención defensiva para ampliar la ventaja. El segundo gol cayó como un balde de agua fría sobre un estadio que esperaba celebrar el liderato.
La reacción canadiense llegó demasiado tarde
El técnico Jesse Marsch movió el banquillo en busca de respuestas y encontró una reacción inmediata.
Promise David necesitó solamente 73 segundos sobre el terreno para marcar el descuento en su primer contacto con el balón. El tanto devolvió la esperanza a la afición local y abrió un tramo final lleno de tensión.
Canadá empujó hasta el último minuto, pero Suiza mostró solidez defensiva y logró conservar una victoria que terminó siendo decisiva para definir el grupo.
Un dato que pocos esperaban
Canadá llegaba con todo para cerrar como líder del Grupo B ante su gente, pero la derrota ante Suiza le cambió el libreto, ahora deberá salir de Vancouver para disputar la siguiente ronda.
Suiza, en cambio, volvió a confirmar que es una selección durísima en Mundiales. En sus últimas participaciones ha hecho de la fase de grupos casi una costumbre superada y suele convertirse en ese rival incómodo que nadie quiere cruzarse cuando empieza lo bravo.
Lo que viene ahora para ambos equipos
La derrota no elimina a Canadá, pero sí modifica considerablemente su camino en el torneo. Terminar segundo significa enfrentar un cuadro potencialmente más exigente en las rondas de eliminación directa. Mientras los canadienses deberán recuperarse rápidamente del golpe anímico, Suiza llega fortalecida tras demostrar carácter y eficacia en uno de los escenarios más difíciles del campeonato.



