En el béisbol, donde milisegundos separan la gloria del error, lo ocurrido con Logan Gilbert parece sacado de una película. Durante la primera entrada del duelo entre los Seattle Mariners y los Oakland Athletics, una línea brutal de Carlos Cortes salió disparada a 107.8 mph. Lo que siguió dejó a todos con la boca abierta.
Logan Gilbert "catches" a 108 mph comebacker...
— Rob Friedman (@PitchingNinja) April 22, 2026
In his Jersey. 🤣 pic.twitter.com/siUR4jjcq4
El lanzador, sin saber dónde había quedado la bola, empezó a buscarla desesperadamente… hasta que descubrió lo impensable: estaba dentro de su camisa.
La hazaña que terminó en confusión
La escena fue digna de un truco de magia. Gilbert metió la mano entre los botones de su uniforme y sacó la pelota como si la hubiera escondido ahí todo el tiempo. El público reaccionó entre risas, sorpresa y asombro.
Sin embargo, la emoción duró poco. Los árbitros revisaron la jugada y aplicaron el reglamento oficial de la MLB: una pelota no es considerada atrapada si queda incrustada en el uniforme del jugador. Resultado: no hubo out y el bateador avanzó a primera base.
What happens if a baseball gets caught in a jersey?
— The Athletic (@TheAthletic) April 22, 2026
Mariners pitcher Logan Gilbert found out firsthand that it counts as a base hit 😳
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La regla que lo cambió todo
Este tipo de situaciones, aunque raras, no son nuevas. Según las reglas del béisbol profesional, una atrapada válida debe realizarse con control claro de la pelota, sin ayuda externa del uniforme o equipo.
Un caso similar ocurrió en 2017 con Yadier Molina, cuando una bola quedó atrapada en su protector de pecho. En aquel momento, como ahora, la jugada fue declarada no válida.


