Más de tres meses después de un episodio que sacudió el vestuario del Real Madrid, Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni vuelven a estar bajo el mismo techo en Valdebebas. El francés se reincorporó al trabajo después del Mundial y las vacaciones, mientras el uruguayo ya preparaba la nueva temporada bajo las órdenes de José Mourinho. Ahora llega la verdadera prueba: comprobar si la reconciliación que ambos han defendido públicamente también se refleja sobre el terreno de juego. Para Mourinho no es un asunto menor, porque ambos aparecen en sus planes para el mediocampo.
Un conflicto que costó caro
Todo se remonta al 7 de mayo, cuando el Real Madrid anunció la apertura de expedientes disciplinarios contra Valverde y Tchouaméni después de un incidente durante la jornada de entrenamiento.
Un día después, el club comunicó oficialmente que los dos jugadores habían mostrado su arrepentimiento, se habían disculpado mutuamente y también habían pedido perdón al club, compañeros, cuerpo técnico y aficionados.
La consecuencia fue contundente: 500,000 euros de multa para cada uno, es decir, un millón de euros entre ambos.
El episodio llevó a Valverde al hospital con una lesión en la cabeza. Sin embargo, hay un detalle importante: el uruguayo negó que Tchouaméni lo hubiera golpeado y aseguró que durante la discusión se golpeó accidentalmente contra una mesa.
La relación futbolística entre Valverde y Tchouaméni será importante para mantener el equilibrio que pretende Mourinho en el Madrid.
Tchouaméni negó que hubiera una pelea
El francés también quiso cerrar públicamente la polémica. En una comparecencia con la selección de Francia a finales de mayo, reconoció que ocurrió un incidente, pero rechazó las versiones que hablaban de golpes.
Tchouaméni aseguró que, en el plano personal, “no hay problema” entre ambos y remarcó que comparten un objetivo: ganar títulos con el Real Madrid.
El asunto, al menos públicamente, quedó cerrado.
Mourinho necesita que funcionen juntos
Pero una cosa es la reconciliación en el vestuario y otra la conexión futbolística.
Mourinho viene trabajando sobre un 4-2-3-1 con doble pivote, una estructura en la que Valverde tiene un peso importante y Tchouaméni aparece como una de las alternativas para acompañarlo. El técnico necesita equilibrio detrás de un frente ofensivo cargado de talento.
Según AS, Mourinho no contempla realizar una reunión especial para reconciliarlos porque entiende que el asunto ya fue tratado. Solo intervendría si aparecen señales de que las diferencias persisten.
El tiempo, las disculpas y una multa de medio millón de euros por cabeza han quedado atrás. Ahora Valverde y Tchouaméni deberán demostrar sobre el césped que aquel episodio pertenece definitivamente al pasado. Para Mourinho, recuperar su conexión podría ser fundamental para sostener al nuevo Real Madrid.
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