Antes de convertirse en un ícono de la televisión, Verónica Castro ya había hecho historia y de la grande. Fue la primera mujer en marcar un gol en el Estadio Azteca, un logro que pocos conocen y que vino acompañado de una noche tan intensa como inolvidable. Logró este hito histórico a los 18 años, durante un partido amistoso entre actrices y cantantes celebrado antes de la final del Mundial Femenil no oficial.
El 15 de agosto de 1971, la entonces joven actriz no solo anotó el primer gol femenino en ese coloso, también protagonizó un episodio que combinó glamour, competencia y un cierre caliente que terminó en vestidores a puro carácter.
Un gol que hizo historia
Castro, aún lejos de convertirse en la reina de las telenovelas, se tomó el reto con seriedad. Entrenó durante dos meses en las instalaciones del Club América, compartiendo cancha con figuras del espectáculo.
El resultado fue inesperado, anotó el único gol del partido y levantó un trofeo que, según ha contado, aún conserva con cariño. “El estadio estaba lleno, fue una emoción brutal”, recordó en entrevista con ESPN, destacando la magnitud del momento.
Verónica Castro recuerda con humor su incursión en el fútbol.Del festejo a los trancazos
Pero no todo fue celebración. Durante el partido, algunas compañeras habrían comentado que querían sacarla “en camilla” por su intensidad en la cancha. La tensión explotó al final. Ya en vestidores, Castro encaró a Lupita D’Alessio, y lo que empezó como reclamo terminó en una pelea física. “Empezaron los trancazos”, relató con tono jocoso, restándole dramatismo a lo ocurrido.
Más que un recuerdo, dejo una huella
Más de cinco décadas después, el episodio sigue vivo en la memoria de la actriz. No solo por el gol, sino por lo que representó: competir, disfrutar y sentir la energía de miles de personas. Castro incluso admite que, de no haber sido artista, el deporte habría sido su camino.
Un momento que quedó para siempre
La historia de Verónica Castro en el fútbol es breve, pero intensa. Un gol, un estadio lleno y una pelea inesperada bastaron para dejar una anécdota que mezcla talento, carácter y espectáculo.
¿Lo mejor? Aún hoy sigue generando conversación.



