El cine perdió a su mejor vendedor de sueños. Drew Struzan murió el 13 de octubre a los 78 años tras luchar contra el Alzheimer, confirmó su familia. Su firma reluce en más de 150 afiches que marcaron generaciones: Star Wars, Indiana Jones, Regreso al futuro, E.T., Blade Runner, Harry Potter.
Su ruta al Olimpo de Hollywood no empezó en la alfombra roja, sino ilustrando portadas de discos de rock y pop. Ilustró portadas para bandas como Beach Boys y Alice Cooper hasta abrirse paso hacia el cine en los 70.
Luego llegó el gran salto: Star Wars. Aquella galaxia le disparó la fama y le abrió la puerta a franquicias que hoy son idioma universal: Indiana Jones, Regreso al futuro, E.T., Blade Runner, Harry Potter.
Drew Struzan dibujó el cine antes de que corriera la primera escena. En tiempos de pantallas saturadas y marketing digital, su trazo seguía siendo la primera cita entre el público y la película.Más de 150 pósters después, el nombre “Struzan” ya era sinónimo de emoción pintada a mano.
Su estilo, cálido y fotorrealista, no “contaba” la película, te la hacía sentir. Por eso cineastas y actores lo veneraban.
Steven Spielberg lo resumió en una línea perfecta: sus afiches convirtieron películas en “destinos”, en citas obligadas con la taquilla y con nuestra memoria. Jim Lee, presidente de DC, lo definió como “un gigante entre gigantes”. Y Guillermo del Toro lo despidió como se despide a un amigo que también fue brújula: un comunicador genial y un artista supremo.
El pincel que encendió los sables de luz: la magia visual de Star Wars nació antes del estreno, en el papel de Struzan.Aunque se retiró del ajetreo grande en 2008, Struzan demostraba que el pulso seguía fino cuando un proyecto le tocaba el corazón. En 2019 volvió para firmar una serie de afiches de Cómo entrenar a tu dragón. Un detalle que confirma lo esencial: el tiempo no le quitó magia; la destiló.
Desde Panamá, la generación que alcanzo a ver sus piezas gráficas en todos los cines de la época, lo recuerdan con mucha admiración y respeto total.
¿Quién no pegó un póster en la pared o se quedó mirando una marquesina como si fuese un portal? Struzan entendía ese instante, el segundo en que decidimos “voy al cine”. Su legado es eso, con la emoción previa, el escalofrío antes del primer acorde de la fanfarria. Que descanse el hombre que nos dibujó la ilusión, con pasión y realismo incomparable.




























