Lo que parecía una carrera en ascenso terminó en una pesadilla judicial. El cantante estadounidense D4VD, de apenas 21 años, pasó de los escenarios a enfrentar uno de los cargos más graves en el sistema penal de Estados Unidos.
El artista, cuyo nombre real es David Anthony Burke, fue acusado formalmente por la Fiscalía de Los Ángeles por el asesinato de la adolescente Celeste Rivas Hernández, un caso que ha conmocionado a la opinión pública.
Su captura se dio el pasado 16 de abril en una residencia ubicada en las colinas de Hollywood. Días después, las autoridades oficializaron los cargos por asesinato en primer grado con agravantes, lo que podría traducirse en cadena perpetua o incluso pena de muerte.
El cantante se ha declarado no culpable.
Según reportes de la prensa internacional, el fiscal Nathan Hochman calificó el caso como “horrible y brutal”, señalando que existen elementos agravantes, entre ellos un posible móvil financiero y la presunta relación de la víctima como testigo en otros delitos.
El caso se remonta al 23 de abril de 2025, cuando la joven fue vista por última vez tras acudir a la vivienda del artista. Meses después, en septiembre, su cuerpo fue hallado en condiciones estremecedoras dentro del maletero de un vehículo Tesla registrado a nombre de Burke.
El automóvil había sido abandonado en la vía pública y trasladado a un depósito municipal, donde el fuerte olor alertó a los trabajadores, desencadenando el hallazgo.
La investigación se extendió por siete meses, en medio de obstáculos como la desaparición de evidencias y la circulación de información falsa. Aun así, las autoridades aseguran haber reunido pruebas suficientes para sostener la acusación.
Mientras tanto, la carrera del artista se desplomó.
Con su disco “Withered” acumulando millones de reproducciones y una gira en curso, todo cambió tras su detención. Conciertos cancelados, contratos suspendidos y ruptura con sellos como Darkroom, Interscope y Sony marcaron el inicio de su caída.
Por ahora, el proceso sigue en curso y la defensa insiste en su inocencia, asegurando que las pruebas demostrarán que no es responsable del crimen.



