Franklyn Robinson habló sin rodeos sobre identidad afro, racismo, cultura, emprendimiento, transformación urbana y hasta el manejo de los llamados “wichis” en redes sociales.
El comunicador social e influencer soltó varias reflexiones durante una entrevista exclusiva con Mi Diario, en la que defendió el valor de lo afro en Panamá y cuestionó la forma en que muchas veces se minimiza su aporte cultural.
Al referirse al racismo en el país, Robinson fue directo: aseguró que en Panamá existe racismo y que no dejará de existir mientras no cambien ciertas mentalidades.
Como ejemplo, mencionó el evento de Afro Panamá Food 2026, donde recordó que organizar un evento implica gastos de tarima, luces, suéteres, permisos y otros costos operativos.
Su molestia nace, según dijo, porque algunas personas cuestionan el precio cuando se trata de una actividad afro, mientras que otros festivales, bailes típicos o eventos nacionales con entradas más caras sí son pagados sin tanto reclamo.
Para Robinson, en Panamá existe la idea equivocada de que lo afro debe ser gratis, barato o económico.
A su juicio, esa visión afecta la protección del patrimonio. “Lo afro vale, lo negro tiene un valor”, sostuvo al defender que cocineros, emprendedores y gestores culturales también tienen derecho a crecer y vivir de su trabajo.
También puso como ejemplo la comida afro.
Señaló que muchas veces se quiere pagar poco por productos como el saus, sin tomar en cuenta el costo de los ingredientes, el tiempo de preparación y el esfuerzo de quien lo vende.
Robinson también habló sobre las expresiones afro que, según él, antes fueron rechazadas y hoy son aceptadas cuando pasan por otros espacios.
Mencionó los pantalones anchos, el reggae y estilos de cabello como dreadlocks.
Se preguntó por qué elementos nacidos de comunidades negras muchas veces tienen que pasar por “manos blancas” para ser vistos con mejores ojos, y advirtió sobre el peligro de blanquear la historia, las costumbres y las tradiciones afro.
En otro tramo de la entrevista, el comunicador se refirió al impacto de la ampliación de la Vía España en su negocio.
Contó que tiene un local de más de dos mil metros cuadrados y que se enteró de que el terreno tenía una servidumbre pública que desconocía.
Reconoció que la situación le afecta, sobre todo porque en diciembre invirtió en mejoras para su restaurante y ahora le toca moverse hacia atrás, proceso para el cual pidió un préstamo.
A pesar de esto, Robinson dijo que está convencido de que su comunidad necesita esa ampliación.
Señaló problemas como aceras deterioradas, falta de iluminación y áreas feas o descuidadas.
Robinson también habló de los “wichis” digitales.
Dijo que le gustan, pero criticó que muchas publicaciones no busquen la otra versión. Recordó una situación familiar adonde se le mencionó y, según afirmó, ningún medio lo contactó para preguntarle qué había pasado.
A su juicio, se está perdiendo la investigación periodística.
Dijo que antes le exigían mínimo tres fuentes antes de publicar y cuestionó que ahora muchas cuentas se escuden en capturas o comentarios ajenos. Para Robinson, esa práctica es irresponsable y puede traer problemas legales.



