Lo que comenzó como mensajes ignorados terminó en una oportunidad real.
Randy, conocido en redes como “Big Randy”, pasó de escribir sin respuesta a formar parte del equipo de la Alcaldía de Panamá, en una historia que mezcla insistencia, redes sociales y una puerta que finalmente se abrió.
Todo arrancó en 2024, cuando el joven —residente en Curundú y con condición de enanismo— le escribió al alcalde Mayer Mizrachi buscando trabajo. No hubo respuesta. Pero eso no lo detuvo.
Pasaron dos años y Randy volvió a intentar. Esta vez no fue solo un mensaje: insistió con comentarios, etiquetas y notas de voz. En uno de esos audios dejó claro lo que buscaba: no quería ayuda económica ni favores, solo un empleo para salir adelante y apoyar a su madre.

“Necesito un trabajo… la cosa está dura”, fue parte de su llamado. Incluso confesó que no quería repetir la historia de su mamá, quien —según relató— buscó oportunidades sin encontrarlas.
Su insistencia finalmente hizo ruido.
Gracias al movimiento en redes, su caso llegó a ser visto y fue contactado para una entrevista en la Alcaldía. El encuentro se dio, lo escucharon y hubo una conclusión clara: ganas de trabajar no le faltaban.
Dentro de la entrevista también dejó claro que su mamá es todo para él, el amor de su vida.
El propio alcalde compartió en sus redes después de la entrevista, que Randy se integraba al equipo.

También dejó claro que, como cualquier otro colaborador, su permanencia dependerá de su desempeño.
La historia de Randy no solo es personal.
Antes de conseguir el empleo, su frustración se había hecho viral, generando debate sobre la discriminación laboral por aspectos físicos.
En sus mensajes, dejó ver el impacto emocional de sentirse rechazado por su estatura.
Hoy el panorama es distinto. De tocar puertas digitales a entrar por la principal, su caso vuelve a poner sobre la mesa un tema que muchos viven en silencio: el acceso al empleo.



