Más de tres décadas después del inicio de una serie de crímenes que sembró terror en Long Island, Estados Unidos, el asesino serial Rex Heuermann fue condenado este miércoles a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Heuermann, arquitecto de 62 años, se había declarado culpable en abril del asesinato de siete mujeres y admitió ante el tribunal haber matado a una octava víctima. Muchas de ellas eran trabajadoras sexuales y sus desapariciones permanecieron sin resolver durante años.
El caso, conocido como los asesinatos de Gilgo Beach, es considerado uno de los expedientes criminales más perturbadores del área metropolitana de Nueva York. Entre las víctimas figuran Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Megan Waterman, Melissa Barthelemy, Valerie Mack, Jessica Taylor, Sandra Costilla y Karen Vergata.
Durante la audiencia, familiares de las víctimas enfrentaron al condenado con duros mensajes. “Un millón de años no bastan”, expresó Jasmine Robinson, prima de Jessica Taylor. Otras familias recordaron el dolor, la ausencia y los años de espera por justicia.
El juez calificó a Heuermann como un “hombre repugnante y despreciable” antes de ordenar que fuera retirado de la sala. Los familiares se pusieron de pie y celebraron la sentencia.
La investigación tomó fuerza en 2022, cuando detectives relacionaron al acusado con una camioneta vista cerca de una de las víctimas. Luego, pruebas de ADN, datos telefónicos y registros de ubicación permitieron cerrar el cerco contra Heuermann, detenido finalmente en 2023.


