Aunque las terapias CAR-T (inmunoterapias) se utilizan para tratar muchos tipos de cáncer, cada vez se usan más en otras enfermedades. Ahora, un equipo de científicos ha diseñado una nueva inmunoterapia que hace que unas células del cerebro denominadas astrocitos eliminen las placas de amiloide que causan alzhéimer.
Desarrollada por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (WashU Medicine) y probada con éxito en ratones, la terapia consiste en una única inyección que previno la formación de las placas de amiloide que asfixian a las neuronas y provocan el deterioro cognitivo.
Además, en ratones que ya tenían placas, la inyección logró reducirlas a la mitad, apunta el estudio publicado en Science.
Para conseguirlo, el equipo ha equipado a los astrocitos con un dispositivo de localización CAR para aferrarse a un objetivo y destruirlo. Así, ‘reprograman’ los astrocitos que se transforman en ‘superlimpiadoras’ de las proteínas que se acumulan en el cerebro y matan a las neuronas.
“Aunque queda mucho trabajo por hacer para optimizar el enfoque y abordar los posibles efectos secundarios, estos resultados abren una nueva y emocionante oportunidad para convertir los CAR-astrocitos en una inmunoterapia para enfermedades neurodegenerativas e incluso tumores cerebrales”, asegura el autor principal, Marco Colonna, profesor de Patología en WashU Medicine.
Una nueva inmunoterapia no invasiva y muy simple
La nueva generación de fármacos contra la enfermedad de Alzheimer —la primera que ha demostrado cambiar el curso de la enfermedad— suele alargar unos diez meses la vida independiente de los pacientes.
Estos fármacos, denominados anticuerpos monoclonales, reducen las acumulaciones de una proteína dañina, el amiloide, en el cerebro, pero requieren constantes y elevadas dosis de medicación (una o dos veces al mes) para frenar el deterioro cognitivo que afecta a la memoria primero, y a funciones como el lenguaje, el razonamiento y la orientación, después.
La enfermedad de Alzheimer surge cuando una proteína llamada beta-amiloide se acumula en placas en el cerebro.
La microglía (las células inmunitarias del cerebro) es la encargada de eliminar los desechos cerebrales, pero cuando estas células se ven desbordadas por una enfermedad neurodegenerativa no logran cumplir su función.
Para reducir la carga de limpieza de la microglía, el primer autor Yun Chen, insertó un dispositivo de localización genético en los astrocitos que les convirtió en células ‘superlimpiadoras’ que eliminan proteínas dañinas.
Los ratones que portan mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de las personas de tener alzhéimer desarrollan placas de beta-amiloide que saturan el cerebro a los seis meses de edad.
Chen inyectó el virus que porta el gen que expresa el CAR a un grupo de ratones jóvenes sin placas y a otro de ratones más viejos con cerebros saturados de placas. Y esperó tres meses.
En los ratones jóvenes tratados antes de desarrollar la enfermedad, la inyección evitó por completo la formación de placas, y en los ratones viejos que tenían el cerebro saturado de placas, el tratamiento logró una reducción del 50 % en el número de placas en solo tres meses.


