El planeta se prepara para enfrentar un fenómeno climático que podría hacer historia. El Niño de 2026 está ganando una fuerza extraordinaria y las proyecciones científicas apuntan a temperaturas oceánicas nunca registradas en los sistemas de seguimiento utilizados durante las últimas cuatro décadas.
La advertencia llega desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que teme consecuencias importantes para distintas regiones del planeta, desde sequías prolongadas hasta lluvias torrenciales e inundaciones. Ante este escenario, Naciones Unidas ha solicitado actuar con urgencia para proteger a las comunidades más vulnerables antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad.
Un calentamiento del Pacífico que podría romper récords
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió el 21 de octubre que el actual episodio de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes e incluso superar las escalas de seguimiento utilizadas durante los últimos 40 años.
Según las nuevas proyecciones, las temperaturas de la superficie del océano Pacífico tropical podrían situarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
El fenómeno alcanzaría su punto máximo hacia diciembre, aunque sus consecuencias podrían extenderse durante los primeros meses de 2027.
Sequías e inundaciones amenazan varias regiones
El Niño modifica los patrones habituales de circulación atmosférica y precipitaciones, provocando efectos distintos según la ubicación geográfica.
En África oriental aumentaría el riesgo de lluvias intensas e inundaciones, mientras que el sur del continente podría enfrentar condiciones más secas, con consecuencias para la agricultura y el abastecimiento de agua.
En el sudeste asiático, las temperaturas elevadas y la falta de lluvias podrían incrementar los riesgos de incendios forestales y afectar las actividades agrícolas.
La OMM también identifica riesgos de sequía en sectores de Centroamérica, el Caribe meridional y la Amazonía.
La ONU pide prepararse antes de que sea demasiado tarde
La advertencia internacional busca impulsar medidas preventivas, especialmente en comunidades que ya enfrentan dificultades relacionadas con el acceso al agua, los alimentos y los servicios básicos.
La OMM insiste en que los sistemas de alerta temprana, la planificación y la coordinación entre gobiernos pueden reducir considerablemente los daños.
El organismo también recuerda que los pronósticos estacionales indican tendencias generales, pero no permiten anticipar con exactitud cada inundación, sequía o episodio de calor extremo.



