Una nueva jornada de protestas sacudió Francia y volvió a poner contra las cuerdas al Gobierno de Emmanuel Macron. Al menos 410 mil personas salieron a las calles el sábado 24 de octubre, en una movilización que comenzó mayoritariamente de manera pacífica, pero terminó con enfrentamientos, gases lacrimógenos y detenciones en distintas ciudades. El Ministerio del Interior confirmó este domingo que 1,314 personas fueron arrestadas, mientras miles de ciudadanos mantienen sus reclamos por el elevado costo de vida, las dificultades económicas y la necesidad de mejorar los servicios públicos.
París se llenó de manifestantes
La capital francesa concentró aproximadamente 110 mil participantes, según las autoridades. Sin embargo, la Confederación General del Trabajo (CGT) calculó que unas 250 mil personas marcharon por París y cerca de 800 mil participaron en todo el país.
Las cifras reflejan diferencias entre los registros oficiales y las estimaciones sindicales.
Cuando el poder necesita matonismo para silenciar al pueblo, el problema no es la protesta. ES EL PODER. Varios policías golpeando a un manifestante. La fuerza del Estado pasada de vueltas, contra un ciudadano que protesta. Después nos hablarán de orden público, democracia y derechos humanos. Cuando les interesa, y como les interesa. NINGÚN UNIFORME convierte la brutalidad en justicia, ni una placa da derecho a repartir hooliganismo en manada. La policía debe proteger a la ciudadanía, no la ciudadanía protegerse de la policía. Cuando el poder necesita matonismo para silenciar al pueblo, el problema no es la protesta. ES EL PODER. Es su instrumentalización institucional y policial. La pregunta es saber cuánto tiempo va a sobrevivir la Europa que conocemos, a su propia desintegración, patrocinada por aquellos que dicen amar tanto a sus países y financiada por aquellos a los que les rinden pleitesía (desconociendo de momento, a cambio de qué). #Francia #BrutalidadPolicial #LibertadDeExpresión
— El Corrupto (@ElCorrupto26) October 25, 2026
El movimiento también reunió a estudiantes y trabajadores que exigen mayores inversiones educativas, mejores condiciones laborales y medidas frente al encarecimiento de la vida.
Gases lacrimógenos y enfrentamientos
Aunque la mayoría de las manifestaciones transcurrió sin incidentes graves, la tensión aumentó al finalizar algunas marchas.
En París, los enfrentamientos se registraron en las inmediaciones de Porte de Vincennes, donde agentes utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a grupos de manifestantes.
También hubo disturbios en ciudades como Marsella y Lyon.
El Ministerio del Interior informó que 53 integrantes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos y que 24 comercios fueron saqueados.
En París, algunos enfrentamientos comenzaron después de una marcha multitudinaria que había transcurrido mayoritariamente de manera pacífica inicialmente.Miles de policías en las calles
Francia desplegó aproximadamente 70 mil agentes para evitar que se repitieran los graves disturbios del sábado 17 de octubre.
Durante aquella jornada participaron unas 550 mil personas, según las autoridades, y se registraron 2,628 detenciones.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió el operativo de seguridad y destacó que las movilizaciones autorizadas pudieron desarrollarse, pese a los enfrentamientos protagonizados por grupos violentos.
Macron enfrenta nuevas protestas
La presión social amenaza con prolongarse durante las próximas semanas.
Organizaciones sindicales y colectivos ciudadanos han convocado nuevas manifestaciones para el 31 de octubre y una jornada de huelga para el 5 de noviembre.
Las exigencias incluyen mejoras salariales, protección de los servicios públicos y respuestas concretas al aumento del costo de vida.
¿Qué puede pasar ahora?
Las protestas representan un desafío político para Emmanuel Macron, cuyo Gobierno enfrenta demandas sociales en medio de restricciones presupuestarias y divisiones parlamentarias.
Aunque la participación del sábado fue menor que la registrada una semana antes, las movilizaciones mantienen una dimensión nacional y cuentan con el respaldo de distintas organizaciones.
La próxima prueba llegará con las convocatorias del 31 de octubre y el 5 de noviembre, que permitirán medir si el descontento continúa creciendo o comienza a perder fuerza.
Mientras tanto, Francia enfrenta el reto de garantizar el derecho a manifestarse, prevenir nuevos episodios violentos y encontrar respuestas a las demandas ciudadanas.



