Las calles de Irán amanecieron en silencio, pero el ruido vino desde arriba. Tras días de protestas y una represión sangrienta, un clérigo de línea dura pidió la pena de muerte para detenidos y lanzó una amenaza directa al presidente estadounidense. La calma, dicen muchos, es solo de fachada.
La calle se enfrió, el poder no
Después de la ola de manifestaciones iniciadas el 28 de diciembre por la crisis económica, no se han visto nuevas protestas en Teherán. Comercios abiertos, gente en movimiento y una ciudad que aparenta normalidad, aunque con internet bloqueado desde hace una semana.
Hello world,the Iranian people are currently out on the streets starting a revolution, protesting against the corrupt government and demanding their basic human rights and the barbaric government of Iran shooting at them. Please help #Teheran #تهران #IranMassacre #UnitedStates pic.twitter.com/12oOeSgBfw
— David Moradpour (@david10679x) January 16, 2026
Balance que sacude
Organizaciones de derechos humanos en el exterior cifran en casi 2.800 los fallecidos, una cifra que sigue subiendo. Las autoridades iraníes no han dado un número oficial, pero admiten daños a mezquitas, hospitales, ambulancias y viviendas ligadas a líderes religiosos.
El discurso que encendió alarmas
Desde un púlpito y por radio estatal, el ayatolá Ahmad Khatami exigió castigos extremos para los manifestantes, a quienes vinculó con Israel y Estados Unidos. En su mensaje, lanzó advertencias directas contra Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Presión afuera, silencio adentro
Mientras en Irán el ambiente sigue controlado, miles de iraníes exiliados protestan en ciudades europeas. En paralelo, el tema llegó al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos e Irán cruzaron acusaciones.
Movidas diplomáticas
Rusia entró en escena con llamadas del presidente Vladimir Putin a Teherán y Jerusalén, buscando bajar tensiones. Países de Medio Oriente también han expresado su preocupación por una posible escalada que sacuda la economía global.



