Las urnas le dieron la ventaja a Benjamin Netanyahu, pero no le aseguraron el poder. El primer ministro de Israel enfrenta un complicado panorama político después de que el conteo de votos de las elecciones del martes 27 de octubre dejara a su bloque con 53 escaños, ocho menos de los necesarios para controlar el Parlamento.
La oposición consiguió 48 puestos, mientras que los partidos árabes alcanzaron una cifra histórica de 19 representantes. El resultado deja abiertas varias posibilidades, desde negociaciones entre fuerzas rivales hasta la convocatoria de nuevas elecciones.
Netanyahu gana, pero no le alcanzan los números
El Comité Electoral Central de Israel completó este jueves 29 de octubre el conteo de los votos, incluidos los sufragios especiales emitidos fuera de los centros habituales.
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— Benjamin Netanyahu - בנימין נתניהו (@netanyahu) October 28, 2026
El partido Likud, encabezado por Netanyahu, obtuvo 27 escaños y se mantuvo como la mayor fuerza política del Parlamento, conocido como Knéset.
Sin embargo, el bloque del primer ministro quedó lejos de los 61 diputados necesarios para alcanzar la mayoría en una cámara de 120 integrantes.
Por su parte, Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, consiguió 21 escaños y se convirtió en la segunda fuerza parlamentaria.
Los partidos árabes podrían tener la llave
Uno de los resultados más importantes fue el avance de las agrupaciones árabes, que consiguieron conjuntamente 19 escaños.
La Lista Conjunta obtuvo 11 representantes y Ra’am alcanzó ocho, una distribución que podría convertirlas en piezas decisivas para la formación del próximo gobierno.
No obstante, las diferencias políticas representan un obstáculo. Mientras Yair Golan ha defendido la posibilidad de colaborar con estas agrupaciones, Avigdor Liberman rechazó tanto una alianza con Netanyahu como una coalición apoyada por los partidos árabes.
Investigan posible interferencia extranjera
La incertidumbre electoral aumentó después de que surgieran sospechas sobre una presunta intervención extranjera destinada a influir en la participación de votantes árabes.
El servicio de seguridad interior israelí, Shin Bet, abrió una investigación sobre posibles aportes de dinero procedentes del extranjero, en medio de señalamientos que mencionan a Catar y Turquía.
Las acusaciones no constituyen pruebas de irregularidades electorales. El Comité Electoral Central sostuvo que se preservó la integridad de la votación en los centros electorales.
¿Qué pasará ahora en Israel?
El presidente Isaac Herzog tendrá que consultar con las distintas fuerzas parlamentarias antes de encargar a un candidato la formación del próximo gobierno.
Herzog pidió a los dirigentes mantener una actitud abierta durante las negociaciones y evitar que el país tenga que regresar nuevamente a las urnas.
Entre las posibilidades figura un gobierno de unidad, una administración minoritaria con respaldo parlamentario externo o, si fracasan las negociaciones, nuevas elecciones.
El resultado deja una situación particular: Netanyahu cuenta con el bloque más numeroso, pero sus adversarios podrían reunir suficientes apoyos para disputarle el gobierno.



